Bayer: "El abuelo de Kirchner tenía un hotel con señoritas que explotaba"

El ministro del Interior, Florencio Randazzo, desautorizó ayer las declaraciones que el piquetero kirchnerista Luis D’Elía había realizado el día anterior respecto a que Néstor Kirchner tenía "un abuelo usurero". "Corre por cuenta de D’Elía", expresó el funcionario.
D’Elía había salido a hablar para defender al ex presidente, luego de conocida la noticia de que compró 2 millones de dólares en plena crisis internacional. "Aunque a mí me disguste, el abuelo de Kirchner era usurero y tenía plata, plata que acrecentó el papá y plata que tienen los Kirchner", afirmó el dirigente. Y, para más descripción, añadió: "Acá tuvieron un abuelito complicado. Osvaldo Bayer me hablaba del abuelito de Kirchner, qué se yo. Mi abuelito era anarquista, estaba en la vereda de enfrente, pero cada uno es hijo de la historia personal que le toca vivir".

El historiador y escritor Bayer no sólo había hablado con el piquetero. En diversas entrevistas periodísticas, desde hace más de dos años, viene contando la historia de amistad y odio de su padre y el abuelo de Kirchner. Así lo cuenta: "La familia Kirchner y mi familia se hicieron amigas en la década del 20. Eran de los pocos que hablaban alemán en aquella época en Río Gallegos. El abuelo de Kirchner tenía un hotel y era usurero. Mi padre le prestó diez mil pesos (que en ese momento era mucha plata) y él le prometió que se los iba a devolver en una semana. Nunca lo hizo. Así que al hombre que más odiaba mi padre era al abuelo del ex presidente. Muchísimos años después, cuando empecé la investigación sobre las huelgas patagónicas, encontré unos documentos que decían: ‘Kirchner, miserable, explotador’. Contaban que el abuelo de Kirchner tenía un hotel con señoritas que explotaba".

El tema también fue motivo de una charla de Bayer con Cristina Fernández de Kirchner. Cuando ella era diputada se cruzaron en Canal 9. Palabras más, palabras menos, así fue el diálogo según él lo reproduce:

—¿Vos sos Osvaldo Bayer? Vos tenés una tara mental, un complejo, siempre hablás mal del abuelo de mi marido.

—Y bueno, si el abuelo de tu marido era un atorrante.

—No, no era un atorrante, era un pícaro.

—Para reivindicarlo tienen que devolverme el préstamo que le hizo mi padre. Al día de hoy, con intereses y todo, ha de ser una fortuna.

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