Bauman y Robin

Bauman y Robin
COLON 4 - ARSENAL 1: Colón ganaba cómodo, se complicó solo y terminó goleando al Arse por Bertoglio y Bauman, un dúo dinámico. Ojo, no hay un superequipo, pero se prendió arriba.
Ahí estaba Bauman, en pleno debut, buscando su lugar, haciéndose huecos en la cancha. Y no podía. No le alcanzaba como para hacer pie. Necesitaba un socio, alguien para formar un dúo. Dúo dinámico. Y lo consiguió. Su compadre fue Bertoglio. Fueron Bauman y Robin.

Lo que a Colón le costó durante más de un tiempo, le sobró en el resto del partido. Fue esa holgura, esa comodidad para moverse en la cancha, para tocar, para llegar, para conseguir esos pequeños duetos que lo acercaran a un estilo algo más vistoso del que venía mostrando. Porque el equipo de Mohamed, en definitiva, es eso: un equipo que busca ganar, que trata de solidificarse desde el medio hacia atrás para aprovechar sus oportunidades adelante. No busca el brillo en los ojos del público, aunque lo provoque con segundos tiempos como el de ayer ante Arsenal.

Eso sí: en el primero ganaba con lo justo. Tuvo la posibilidad de ponerse en ventaja a los 4', pero Rivarola desvió su penal. Lo consiguió recién a los 21, gracias a una buena jugada de Ricky Gómez que coronó Ramírez. Y escaso más. Arsenal, sin un ápice de profundidad, manejaba la pelota, la toqueteaba un poco. No generaba ni permitía que le generasen demasiado. Sin embargo, en el segundo tiempo cambió la historia. Se jugó un partido diferente.

El 2-0 a los 50 segundos -zurdazo de Rivarola- fue lo que modificó el asunto. Porque si bien Arsenal descontó enseguida, después dejó huecos, espacios para que entre Bauman y Bertoglio (recién ingresado) se hicieran un festín.

Fue Bertoglio el que convirtió el tercero, en una gran contra que él mismo arrancó en la mitad de la cancha y terminó, solito, sin ayuda, con un derechazo al ángulo, entrando al área. Fue el mismo Bertoglio el que también arrancó la jugada del cuarto, otro contraataque -esta vez generado de derecha a izquierda- que culminó con un centro de Nieto y definición de Bauman.

No fue, se decía, un vendaval de fútbol, una clase magistral de tiki-tiki. Sí una sólida demostración de cómo se gana un partido que pinta difícil, ante un rival que por momentos incluso maneja mejor la pelota que uno. Fue una demostración de que, como dice Mohamed, la clave de este Colón está en su columna, interpretada por Garcé-Capurro-Nieto, aunque el punta, esta vez, haya estado un tanto desconectado del resto. Fue una buena prueba para dejar en claro que se puede conseguir el objetivo primordial, que es entrar a la Libertadores.

Está la columna.

El oportunismo.

El carácter.

Están Bauman y Bertoglio, su Robin, una suerte de superhéroe para este equipo terrenal, con los pies en la tierra pero con una pizca de locura que lo hace parecer, así sea a veces, de alto vuelo.

Comentá la nota