Baudaux respaldó al jefe de la Alcaidía

El jefe de la Policía, el comisario general retirado Ricardo Baudaux, afirmó que "no hay ninguna situación que corregir en la conducción" de la Alcaidía de la Unidad Regional I a cargo interinamente del comisario Fabio Girabel y que habría sido cuestionada por oficiales y agentes de la fuerza que reclaman por "mano dura" hacia los presos.
Desde que Girabel reemplazó al anterior titular de la cárcel santarroseña, el comisario Guillermo Torres, comenzó a aplicar un sistema de detención más flexible que contempla atender las necesidades de los presos -hasta con charlas personales con el mismo jefe- e incluir actividades de formación laboral y recreación que propenden a la inclusión social.

Esto habría sido resistido por oficiales de la Policía y los mismos subordinados a Girabel que habrían exigido que se aplique un control más estricto hacia los internos y, según versiones, hasta el apartamiento del funcionario cuestionado.

Baudaux dijo ayer a LA ARENA que existió algún reclamo hacia el jefe, aunque explicó que fue puntual y que no se habría pedido "mano dura".

El jefe de la Policía afirmó que "le pedí un informe al jefe de la Unidad Regional (el comisario Roberto Ayala) donde me expresó que no hay ninguna situación que corregir en la conducción de la unidad carcelaria, con lo que le dimos el visto bueno, ya que la situación debe manejarse con parámetros de seguridad que se cumplen y que además de las nuevas actividades, se estaban haciendo".

El funcionario policial afirmó que "del personal no ha llegado ninguna queja, y sobre el caso del servicio de sanidad que se menciona (en la publicación de LA ARENA) fue un enfermero que tuvo algún inconveniente con un detenido al momento de darle la medicación. Fue un problema puntual con un detenido, no es habitual, pero se da y se ha dado en todos los tiempos".

Sobre la supuesta injerencia del jefe de Sanidad policial, el médico Miguel Aragón, que habría reclamado por el manejo interno de la Alcaidía, Baudaux dijo que "la comunicación la hace un subordinado y se hace un expediente, y se impulsa desde la jefatura de Sanidad. Es como cuando un encargado de turno de una comisaría hace un informe y lo impulsa hacia la Jefatura. Es sólo eso".

Baudaux afirmó que el nuevo régimen más humanitario impuesto por el titular de la Alcaidía "fue una propuesta que hizo Girabel y en función del primer objetivo de su función que es asegurar condiciones de detención, si se puede desarrollar alguna actividad así, es importante. No olvidemos que en ese lugar conviven personas que están condenadas, procesadas o con situaciones judiciales por resolver desde hace bastante tiempo y estas actividades son la única posibilidad a nivel de recreación que tienen los detenidos".

Aunque no dio un respaldo explícito a la tarea de Girabel, el jefe policial dijo que "es buena toda actividad que se pueda desarrollar en un margen de seguridad y brinde, de alguna forma, mejores condiciones a los internos, como está trabajando Girabel".

Baudaux indicó que la atención y las acciones tendientes a la insersión social de los presos no sería una novedad. "En su momento fui yo el que dispuse se pusieran en marcha este tipo de actividades. No es un trabajo de ahora que se da con los detenidos, sino que hace dos o tres años se había estructurado en la Policía un servicio con este fin con personal propio que hizo la cancha de fútbol (de la Alcaidía). Después habilitamos por el mismo tiempo la asistencia espiritual no sólo con el capellán policial sino también con pastores de otros cultos, o asistencia a los detenidos a través del servicio de psicología y de un asistente social. Ese es el panorama con el que venimos trabajando".

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