Batilana abrió la discusión política

Batilana se convirtió en el tema central de la semana en el Concejo Deliberante. Desde el martes los legisladores comunales trabajaron en el proyecto de ordenanza que habilitaba al Municipio a transferir 189 mil metros cuadrados del sector Batilana a la Cooperativa Mercantiles, a través de un fideicomiso, para que ésta se haga cargo de la distribución de los lotes y la ejecución de los servicios.
El primer proyecto de ordenanza referido a este contrato de fideicomiso llegó al edificio de la calle Leloir en diciembre de 2008. En ese momento la iniciativa tuvo muchas objeciones, fue tildado de desprolijo y se acordó retomarlo en febrero para aprobarlo a la brevedad. Lo que sí tuvo curso en esa fecha fue la inclusión de Batilana al Plan Urbano Ambiental, pero faltaba el paso que se dio el jueves en sesión para que el proyecto pueda concretarse.

En diciembre pasado, Batilana no pudo prosperar. El tiempo transcurrió y la campaña electoral comenzó a jugar un papel crucial en las decisiones del Concejo. El jueves la compulsa por una banca en el Deliberante se coló en la discusión.

En el recinto faltaron cuatro concejales oficialistas, dos de ellos -Darío Martínez (PJ) y Mercedes Lamarca (Libres del Sur)- se encuentran en uso de su licencia electoral; en tanto, sorprendió la ausencia de los dos ediles de UNE, y aún más la presentación de un proyecto de ordenanza firmado por ambos que apuntaba al mismo objetivo de la norma que centró la discusión esta semana: administrar y organizar Batilana.

Con estas ausencias, el proyecto estaba en manos de la oposición y de su aliado Marcelo Bermúdez (Recrear). Si ellos decían que no, Batilana dejaba de prosperar; pero, contrariamente a lo que se esperaba, el proyecto fue aprobado. Sin embargo, la preocupación del oficialismo por lo que podía suceder se hizo sentir el jueves en el Concejo con la presencia de varios funcionarios en el recinto.

En el discurso primó la compulsa política, pero también la necesidad de poder dar el paso formal para abrirle las puertas a una vivienda propia a trescientas familias.

La frase "Nos ponen palos en la rueda", hecha pública y originada desde el oficialismo, molestó a los concejales opositores. Repercutió tanto en sus despachos que resultó ser el empujón a la decisión final en una época donde todo se dimensiona más de lo que realmente es.

Varios ediles del MPN expresaron frases como "No somos los que ponemos palos en la rueda" y "Tampoco vamos a quedar como los que obstruimos estos proyectos".

En la sesión del jueves, el oficialismo no opinó, esperó el desenlace y soportó duras críticas, ya que se tildó al Ejecutivo de "poco serio" porque el proyecto enviado no había sido modificado después seis meses de haber sido observado en el Concejo.

Sólo los concejales del MPN más cercanos al sobischismo fueron los que votaron en contra, el resto acompañó haciendo sentir que sería la última vez que trabajarían a la par si desde el otro lado no había señales.

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