A Bati morocho.

A Bati morocho.
RUSIA 2 - ARGENTINA 3: Pegale así, Kun: más que un toque sutil a Brasil hay que romperle el arco. Como pide Diego. Ahí se le empezó a ganar a Rusia. ¿La 9 para Rosario ya tiene dueño?
Suena lógico: la íntima relación familiar con Diego lo está, de a poco, nacionalizando al Kun. Se ve que los consejos privados, privilegio de los que pertenecen a la familia, lo empiezan a ubicar en un camino inesperado para él. Su tremendo derechazo de ayer, eficaz, contrastante con los dos mano a mano que no definió, lo acercaron más a una definición batistutiana que a una romariana, su especialidad. Aún no juega al golf ni pensó en irse a vivir a Australia, para que Gianinna perfeccione su inglés. Tampoco se sube a un caballo de polo y se codea con la elite de ese deporte blanco. El Kun es de otro palo, aunque como diría su suegro "todos los goles valen uno" y Argentina y sus delanteros los necesitan. Para ganar confianza, para ser la garantía de lo que era Batistuta.

Más allá de cualquier comparación o intención de ver en una manera de rubricar una jugada a otra persona, nobleza obliga: Agüero jugó con los rusos el mejor partido de los últimos tiempos, posiblemente el mejor desde que lo hace como yerno de su DT. Por ahí supo decir que esto se debe a las virtudes de una buena pretemporada que en los últimos dos años no pudo hacer bien (en el 2007 por el Mundial Sub 20 y en el 2008 por los Juegos). O quizá, como él también reflexionó, "no es lo mismo jugar con dos arriba que con tres. Así tuve espacios como para poder romper". Y, sí, le rompió el arco a Akinfeev, quien hacía unos minutos le había ahogado un gol cuando intentó definir a lo Romario.

Con la fórmula de los tres chiquitos quieta, la apuesta de Maradona está ahora en jugar con dos delanteros y uno de ellos es Messi. Y el puesto vacante está entre Milito, Lisandro López, Tevez y claro, el Kun. "Me hablan de los de afuera pero yo pienso en los de adentro", cuenta Diego, quien está tan convencido de que insistiendo e insistiendo encontrará al otro delantero titular como que va a "probar todas las variantes hasta encontrar el mejor resultado".

Mientras, Agüero sacó un fierrazo que lo acercó a Bati y lo mezcló también con el Kun de siempre, ese capaz de sacar la pierna en una baldosa y con un amague para dejar mano a mano a Maxi Rodríguez o de meter una pausa, esperar a que lo pase Bolatti y dársela a Dátolo para que la meta. El cambio lo agarró en su mejor momento, cuando bajó unos metros y fue un bastonero en un equipo sin enganche. La mejor versión de Agüero en los últimos tiempos, para que todos queden expectantes. Hasta Bati que, aunque mire poco fútbol, ya tiene quien lo emule.

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