Batalla por la Tierra

Un nuevo intento de toma de tierras en Florencio Varela terminó con un violento enfrentamiento entre los intrusos y agentes de la policía de la Provincia de Buenos Aires. De un lado hubo 23 detenidos, entre ellos tres menores, del otro la cabeza rota del jefe de calle de la Comisaría Primera de Florencio Varela, dos efectivos de infantería con los cascos destrozados y un patrullero con el parabrisas roto de un piedrazo.
Todo por la tierra No prometida. La tierra que nadie aseguró para ambos frentes. En el medio dos políticos trataron de llevar agua para sus molinos, apoyando a los intrusos en la tierra privada. Uno de ellos es concejal del PRO.

En ésta ocasión la toma de tierras en Florencio Varela terminó con un violento enfrentamiento entre los intrusos y agentes de la policía de la Provincia de Buenos Aires. De un lado hubo 23 detenidos, entre ellos tres menores, del otro lado la cabeza rota del jefe de calle de la Comisaría Primera de Florencio Varela, dos paleros golpeados y un patrullero con el parabrisas roto de un piedrazo. Todo por la tierra No prometida. La tierra que nadie aseguró para ambos frentes. En el medio, dos políticos locales fueron mencionados por todos los actores. Uno de la oposición y el restante del oficialismo. Uno concejal y el otro director en Relaciones Institucionales.

los hechos

El asentamiento Virgen de Caacupé se formó hace 18 meses, en un pozo lindero al asentamiento San Cayetano, que nació a mediados de 2006 y con la activa participación y apoyo del Centro de Participación Popular Monseñor Enrique Angelelli, que tiene a José Luis Calegari como máximo referente. Días pasados este diario publicó una nota sobre los asentados en Virgen de Caacupé, que recibieron la visita del secretario de Salud, doctor Alejandro Bagato, en el marco de un censo que se está realizando entre las 103 familias alli asentadas. Calegari, junto al municipio varelense, ha gestionado ante el gobierno nacional la construcción de un programa de viviendas para esos asentados, que viven en un pozo y se inundan cuando caen tres gotas. La miseria, en el lugar, es mucha. Las necesidades también. El programa de viviendas, se enmarca en los asentamientos. Para que se lleve a cabo se debe conseguir la tierra y la tierra prometida para el Virgen de Caacupé está cerca. Tan cerca que algunos de los asentados se revelaron el domingo y planearon la toma de las tierras destinadas a la obra de viviendas.

Las tierras en disputa están ubicadas a 300 metros del pozo de Caacupé. Son 6 hectáreas comprendidas en las calles El Gringo, La Cautiva, El Cacique y la Aguada. Tienen dueño y el dueño ya había acordado con las autoridades comunales el destino de las tierras. Una parte para la obra de las viviendas y la restante, menor por cierto, a un loteo. Pero claro, el descampado está a la buena de Dios. No tiene alambrado y ni cartel de "propiedad privada". Cuando se generó el asentamiento San Cayetano, ubicado enfrente, el municipio acudió con maquinarias viales y aró el predio, para desalentar la usurpación. Esto lo debería hacer el dueño, pero la comuna ya siendo parte del predio, por la enorme deuda de impuestos del titular, se hizo cargo. Se supo que en virtud de esa deuda, por tasas municipales, el terreno ya sería parte de la intendencia. Con todo la tierra es un basural, generado en parte por los carros que cobran por levantar basura en todos lados y cobran un dinero para luego tirarla a la vuelta de la esquina. Esto pasa hoy en Varela y no hay solución. Los ojos de quienes dicen ser vecinos de la zona estaban puestos en esos terrenos. También de Solano llegaron ayer para apropiarse de una parcela de tierra.

El 7 de este mes publicamos las diferencias que había entre algunos habitantes del Virgen de Caacupé con otros que dicen responden políticamente al ex concejal Jorge Roldán, hoy funcionario de Relaciones con la Comunidad. El señor Roldán nunca aclaró el tema. Ayer varias voces de los frustrados intrusos dijeron responder a Roldán. Nos lo dijeron a este diario y a la policía. Ahora se lo deberán decir a la fiscal Clarisa Antonini, titular de la Fiscalía Nº 2 Descentralizada de Florencio Varela, que ordenó la generación de una causa caratulada "tentativa de usurpación, resistencia a al autoridad, daños y lesiones"

En el marco de la confusión, tras la refriega, apareció el concejal del Pro Omar Colombi. El edil habría prometido a los frustrados asentandos su gestión ante las autoridades municipales, especialmente del área de tierras, afin de lograr lo que ellos buscaban. En este Florencio Varela de hoy pasan cosas que no se entienden. El intendente baja líneas para que no se permitan más asentamientos y funcionarios municipales los alientan.

LUNES POR

LA MADRUGADA...

El lunes por la madrugada las tierras ya tenían dueños, antes de ser tomadas. A las 19 horas comenzaron los movimientos. Ayer por la mañana, con las primeras luces, comenzó la toma. Llegó la policía de la comisaría segunda. Luego hubo refuerzos. Los uniformados tenían ordenes de evitar el asentamiento. Los asentados justificaron su movida con un descampado donde matan y violan a la gente. Don se arroja basura, donde hay alimañas de todo tipo. La policía dio la orden de desalojo y la mayoría se retiró, pero los más combativos resistieron. Se supo que 8 familias del Virgen de Caacupé, las que pertenecen a las 103 que tendrán su vivienda de material en esos terrenos, fueron las cabecillas de la toma. A pocas cuadras de allí, en Solano, llegó la noticia de que se venía la usurpación masiva. Desde la localidad quilmeña avanzaron hombres y mujeres. La policía frenó la cacería de una parcela de tierra y el encontronazo fue inevitable. Hubo balas de goma, piedrazos y balas de goma. Mas piedras, bolitas de acero, un patrullero con el parabrisas roto, dos policías con los cascos averiados y el jefe de calle de la comisaría Primera con un cascotazo en la cabeza. Hubo 23 detenidos, para su identificación. Algunos de Solano, la mayoría de Varela. El mayor, de 52 años, el menor, de 14. Cerca de las 16 horas un grupo de 150 personas marchó a la seccional segunda para pedir la libertad de los apresados, lo que tras ser identificados fueron imputados en la causa y liberados.

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