La batalla judicial: una pelea en la que el Gobierno por ahora sólo suma derrotas

No pudo usar plata de las reservas, se demoró la salida de Redrado y sacrificó a un funcionario clave.
Una Presidenta, su marido, un jefe del Banco Central, dos decretos y más de una docena de causas judiciales convirtieron al gris fuero Contencioso Administrativo en la estrella del verano. Y la pesadilla del Gobierno.

Nunca hubiera pensado Cristina Kirchner que la simple decisión de crear el Fondo del Bicentenario le podía traer tanto problemas. Si lo había hecho con el fin de llevar certezas a los acreedores externos y hasta lo había bautizado con un nombre celebratorio. Pero los Kirchner y ese poco apego a las formas...

Cristina decidió crear el Fondo por decreto de necesidad y urgencia el 15 de diciembre pasado, apenas cinco días después de que el Congreso entrara en receso.

Hablaba allí de utilizar US$ 6.569 millones de las reservas del Banco Central para garantizar el pago de los compromisos externos de este año. No estaba claro cuál era el apuro presidencial y el texto de la norma dejaba abierta las puerta para que el manoteo de las reservas se extendiera a un monto mayor.

Martín Redrado frunció el ceño. Y la oposición se indignó. El 28 de diciembre, el PRO y la Coalición Cívica fueron los primeros en pisar Tribunales: presentaron un amparo para que se suspenda la creación del Fondo.

Enseguida, Mario Cafiero y Ricardo Monner Sans ponen la lupa en la otra punta y le piden a la Justicia que investigue a Redrado por "defraudación" si llegara a habilitar el uso de las reservas para el pago de deuda.

El presidente del Central mete el freno. Impide el traspaso del dinero a una cuenta del Tesoro y decide esperar que el Congreso analice el DNU.

Cristina enfurece. El 7 de enero, con un segundo DNU, echa a Redrado del Central. Y arranca una segunda batalla judicial, paralela a la primera, con denuncias cruzadas hacia todos lados.

Redrado pide que la Justicia lo ampare: la Presidenta no cumplió con los procedimientos reglamentarios para removerlo de su puesto. La UCR, el PJ disidente y el resto de la oposición siguen presentando denuncias, ya no sólo en defensa de las reservas sino por abuso de autoridad, en el segundo DNU de la Presidenta. Y el Gobierno, a su vez, demanda a Redrado por incumplimiento de los deberes de funcionario y abuso de poder.

La jueza María José Sarmiento le da la primera mala noticia al Gobierno al aceptar los amparos, frenando la creación del Fondo y manteniendo a Redrado en su puesto.

Para aumentar la presión sobre el rebelde "Golden boy", el Gobierno empieza a sacar los trapitos al sol de los más de cinco años de gestión de Redrado. Se suma una denuncia en su contra por supuesta malversación de caudales públicos y enriquecimiento ilícito y otra por encubrimiento, tras la amenaza de Redrado de publicar las listas con los compradores de dólares "amigos del poder".

Apelación va, apelación viene, la Cámara en lo Contencioso Administrativo le da el segundo coscorrón al Gobierno. Confirma que las reservas del Central no se pueden tocar y pide que el Ejecutivo y el Congreso definan la situación de Redrado.

Cristina vuelve sobre sus pasos y pide la conformación de la comisión bicameral que había intentado eludir. A los pocos días, le pide la renuncia al procurador del Tesoro, Osvaldo Guglielmino, el jefe de los abogados del Estado, que a pesar su experiencia como magistrado en el Contencioso Administrativo no lograba buenas noticias para la Casa Rosada.

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