LA BATALLA GREMIAL. La crisis y el rol de Cataldi son ejes de la disputa Despidos: Kette rectificó sus números, pero no pudo evitar la crítica del Cesso

El dirigente del sindicato de empleados de Correos sorprendió con sus datos sobre los telegramas de cesantías que habrían pasado por su lugar de trabajo. La semana pasada había dicho que serían unos 20 diarios, pero ahora modificó ese número y aseguró que "fueron 110 en noviembre". La central gremial que preside Miguel Santellán lo castigó por las cifras anteriores.
El tema referido a si existe crisis o no ha generado una fuerte polémica entre las dos principales centrales sindicales, la CGT (Confederación General del Trabajo) y el Cesso (Centro de Estudios Sociales y Sindicales de Olavarría). Por un lado, el vocero cegetista, Alejandro Kette, afirmaba días atrás que se estarían produciendo unos "20 despidos diarios", una cifra que causó conmoción porque lo informaba un gremialista K de la primera hora, y por lo tanto insospechado de querer generar pánico contra el Gobierno.

Ayer, por la radio FM 98 POP, el mismo dirigente pidió disculpas por "error en la información", y redujo esa cantidad a "110 despidos en noviembre", aunque esta vez sí "totalmente comprobados".

Pese a la rectificación, o tal vez porque no la conocían, la dirigencia sindical alineada en el Cesso hizo llegar a la redacción de EL POPULAR un comunicado de prensa por el cual le pegan durísimo, aunque sin nombrarlo, al titular del gremio de empleados de Correos, Alejandro Kette: "Es por ello que llamamos a la reflexión a quienes irresponsablemente dan cifras de la cantidad de compañeros despedidos que nada tiene que ver con la realidad actual de nuestro medio". Y le sigue pegando por las supuestas consecuencias de sus dichos.

Pero la puja gremial no acaba en esta controversia por el número de despidos. Efectivamente, mientras el Cesso hizo un petitorio al Ministro de Trabajo de la Provincia, fechado el 22 de octubre de este año, denunciándole presuntas anomalías en la delegación local que incluía manejos del mismo delegado, Kette, en cambio, apuntó que "nosotros como CGT no podemos decir nada porque Cataldi nos estuvo acompañando en muchos reclamos y muchos problemas que hemos tenido". Y dio otros argumentos de ese tono. Por ejemplo, y con respecto al conflicto que se suscitó con la Cooperativa de Trabajo Lince, que estuvo a cargo del servicio de vigilancia hospitalaria, "el doctor Cataldi no quiso homologar los acuerdos entre la cooperativa y los trabajadores para que éstos pudiesen avanzar con juicios sobre la empresa si querían hacerlos", remarcó.

El dilema de los datos

Consciente de su error, Alejandro Kette se justificó al decir que "uno se equivoca como cualquier ser humano, y si bien la cifra de despidos no es tan preocupante, creo que sigue siendo algo para preocuparse porque hemos cerrado noviembre con 110 despidos, que son firmes porque hay telegramas colacionados que lo certifican".

Añadió a esa cifra presuntos "despidos encubiertos", pero de los que no ha datos, y también un supuesto incremento en el otorgamiento de subsidios por desempleo extendidos por la oficina de la Anses local. Pero tampoco en ello hay pruebas. Al respecto, la jefa de distrito, licenciada María Elena Martinoia, desmintió lo dicho por el vocero de la CGT y aseguró que "las cifras son las normales".

Lo que queda en pie, entonces, son los 110 despidos que se habrían producido durante noviembre, según dijo Kette, quien insistió con que "hay despidos encubiertos que aparecen como renuncias".

El número de despidos es un dato fundamental porque es la prueba concreta de si hay o no crisis económica al punto de poner en riesgo las fuentes de trabajo.

La referencia a una situación de crisis puede ser parte de una campaña política a favor o en contra del Gobierno. El falseamiento de los datos puede llegar a tener una clara intencionalidad política de generar pánico o escepticismo, en donde abonen las campañas opositoras. Pero, en el caso de Alejandro Kette, esto no sería posible puesto es un kirchnerista confeso, fue uno de los precursores del sindicalismo K en Olavarría y además se debió bancar un apriete telefónico de las 62 Organizaciones de Buenos Aires cuando quiso conformar la Mesa Sindical Kirchnerista. Por lo tanto, la sospecha de opositor o agorero intencionado no le cuajaría en lo más mínimo, aunque sí se le puede achacar una dosis de negligencia al poner en la sociedad datos que no son verdaderos y encima pueden generar una psicosis tal que no habiendo crisis, la gente se termine mentalizando de tal manera que la termine provocando. Algo así como una profecía que se autocumple. Eso fue lo que atacó el Cesso en un durísimo comunicado (ver aparte).

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