Un basural clandestino crece detrás del estadio

Su epicentro es en San Salvador y Avenida de las Olimpíadas, pero la mugre se extiende a lo largo de unas cuatro cuadras.

Yendo por San Salvador, desde la avenida Peralta Ramos, las bolsitas multicolor de polietileno son el preludio de lo que se encontrará unas cuadras más adelante, específicamente en la parte de atrás del Campo de Deportes Municipal.

A espaldas de esa magnífica obra, escenario de eventos deportivos, de espectáculos y encuentros -muchos de ellos de renombre internacional- se alza un basural a cielo abierto, que se extiende cada vez más.

Su epicentro es en la intersección de las calles San Salvador y Avenida de las Olimpíadas, pero la mugre se extiende a lo largo de unas cuatro cuadras, y es lo que predomina en el gran predio entre esas dos calles y Canosa.

Desde restos de vegetales en descomposición hasta animales muertos, restos de comida, pañales, recipientes de plástico en desuso, restos de materiales de construcción, solo desperdicios pueden encontrarse en esos predios.

Este foco de suciedad y contaminación, es utilizado como un basural alternativo, a cielo abierto y totalmente desautorizado, desde hace años. Se le han realizado limpiezas, pero con el correr del tiempo se va extendiendo cada vez más.

Además de la contaminación, esta acumulación de desperdicios contribuye con el taponamiento de los desagües y, como consecuencia, eso genera anegamientos y hasta inundaciones en momentos de tormentas y lluvias fuertes.

A la escasez de mantenimiento de la limpieza de la ciudad desde los ámbitos oficiales, sobre todo en lugares que no suelen ser frecuentados por turistas, se suma el desinterés de los habitantes de la ciudad por cuidar el entorno, contribuyendo a realidades como esta, que no sólo implican una desagradable visión para quienes transitan por la zona, sino que genera la proliferación de ratas, insectos y constituye un foco de enfermedades.

Este basural es una imagen de las menos deseadas para la ciudad y no es el único. En sectores más cercanos a la zona del puerto, en la zona Norte, más hacia el sur de la ciudad, por la Avenida Antártida Argentina, al Oeste por los barrios que se encuentran camino a Sierra de los Padres, es común encontrarse con este tipo de basurales. Algunos no crecen por la voluntad de los vecinos que dedican horas de su tiempo a limpiar y acondicionar los terrenos vacíos, otros, como el de San Salvador y Avenida de las Olimpíadas, van creciendo conforme crece el barrio que lo rodea.

Mientras existía la hoy desaparecida subsecretaría de Gestión Ambiental, durante el primer año de la gestión de Gustavo Pulti había un programa por el que desde ese área, periódicamente se trabajaba en la limpieza de basurales clandestinos. En esa época se realizó un trabajo que contribuyó a reducir estos focos de contaminación y enfermedades, pero sin la constancia, muchos de estos sitios han vuelto a convertirse en basurales.

A la vista otra de las tantas deudas ambientales de la ciudad.

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