El basural que aspira a ser un relleno sanitario

Lejos de la promesa de cierre, un nuevo equipo de trabajo dentro de la Dirección de Medio Ambiente apunta a objetivos más “cortoplacistas”: ordenar los vuelcos, tapar con tierra por sectores, reducir el ingreso de camiones y mejorar las condiciones laborales de los recolectores.
Con el apoyo de un pasante de la UNLU que colaboró durante años en el municipio de San Miguel, se pretende acercar el predio a un relleno sanitario.

Los detalles del nuevo plan de acción fueron explicados a EL CIVISMO por el pasante Hernán Gauto y la directora de Medio Ambiente Mariana Zaia.

El anuncio de cierre del Basural Municipal a cielo abierto en tres meses, que la intendenta Graciela Rosso prometió el año pasado apurada por las cámaras de CQC, quedará como un molesto material de archivo para la gestión. En la actualidad, el gobierno comunal tiene en marcha un proyecto diferente para el Basural que no contempla su cierre. El objetivo de máxima, admitido por la directora de Medio Ambiente, Mariana Zaia, es trabajar “del modo más cercano a un relleno sanitario”. Y al problema del vuelco de los tanques atmosféricos, solucionarlo recién cuando se consigan fondos para la construcción de una nueva planta de tratamiento.

En una extensa charla con la funcionaria y uno de sus flamantes colaboradores en el tema del basural, Hernán Gauto (estudiante de Información Ambiental con experiencia de trabajo en el municipio de San Miguel), se explicaron las nuevas tareas en el basural a cielo abierto. Tareas decepcionantes para quienes soñaban con el cierre del predio. Tareas coherentes –o, en todo caso, “honestidad” en la planificación- para aquellos que analizan el tema desde el punto de vista gubernamental y contraponen las diferentes aristas del problema.

Por lo pronto, lo primero que se observa es el ordenamiento de los vuelcos de todos los camiones: con ramas, con residuos domiciliarios, con líquidos atmosféricos. Se busca focalizar cada vuelco para luego taparlo con tierra y así, entre otras cosas, evitar el amontonamiento de residuos y los incendios

- ¿Con qué objetivo de máxima se trabaja en el basural?, le preguntó EL CIVISMO a Zaia y Gauto.

- “La respuesta a esa pregunta es compleja. No es fácil agarrar un basural donde se trabajó de modo anárquico durante tantos años. Hay muchas cuestiones que están ligadas a la falta de ordenamiento. Se arman, por ejemplo, islotes de descontrol, donde como basura se puede encontrar cualquier cosa. Digo que el objetivo fijado para el basural es complejo porque el municipio de Luján tiene una deuda de 24 millones de pesos y con eso se frenan muchas cosas, como puede ser el fortalecimiento de la infraestructura municipal”, respondió el colaborador.

Gauto agregó que “con lo que tenemos, la idea es ordenar el predio del basural. Y acercarnos lo más que se pueda a lo que sería un relleno sanitario. Por lo menos queremos trabajar como un relleno sanitario”.

Ahora que el cierre no está en la agenda, desde la comuna se pretende “saber cuánto entra, qué es lo que entra y a dónde se dispone. Eso es esencial. Así se evitan incendios y los ingresos de residuos no domiciliarios. Para eso hay que articular con varias áreas del municipio”.

La directora de Medio Ambiente precisó que “en estos días se cambió la modalidad de trabajo dentro del predio. Cuando llega un camión un empleado municipal se sube junto al chofer y lo lleva hasta un punto del predio donde hay otro empleado y se ordena el vuelco”.

Gauto, sin rodeos, aseguró que “se trabaja con los mínimos recursos. Y durante 2008 se hizo un arduo trabajo de diagnóstico. En 2009 ya se organizó el trabajo a partir del diagnóstico y los recursos existentes. Con resultados queremos demostrar a Provincia y Nación que necesitamos ayuda con fondos”. Además, agregó una arista que está presente en toda política ambiental: “Necesitamos también del compromiso vecinal. Con la imposición de leyes no alcanza. Uno en su casa es un generador de residuos”.

DOS INCÓGNITAS

- ¿Cómo se trabaja con los vuelcos de los tanques atmosféricos?, preguntó este medio.

Gauto se adelantó a Zaia en la respuesta: “En ese tema, por más que el municipio haga esfuerzo, si no hay apoyo nacional o provincial para la creación de una planta de tratamiento, la situación es imposible”.

“La aspiración de máxima es la relocalización de los vuelcos de los tanques y lograr que el predio actual sea lo más parecido a un relleno sanitario”, repitieron la funcionaria y el colaborador. En el día a día, mientras se gestiona para montar la planta, queremos saber en qué sitio del basural vuelcan y qué vuelcan”, dijo el flamante colaborador.

Los “recolectores informales” es otra urgencia dentro del predio. Allí trabajan. Allí consiguen su sustento diario. Y no tienen capacitación para un cambio brusco en su actividad laboral.

El ex asesor en el municipio de San Miguel dijo al respecto: “Pretendemos que la gente que trabaja en el basural sepa que la actividad en el predio no será como antes. Que habrá alguien que coordina los trabajos y que se terminó la anarquía. Que hay supervisión y que no se pueden hacer macanas, como generar incendios intencionales. Pero no es un tema fácil de manejar”.

“En diciembre recorrimos plantas de reciclado que dependen de la CEAMSE y se adquirió experiencia. También vinieron personas a mirar nuestro basural y nos ayudaron a definir los pasos a dar”, dijo Gauto.

En un sector de la CEAMSE hay un ingreso de 800 personas diarias y trabajan en las pilas de residuos durante dos horas. “Eso se permite y se controla. En Luján entran unas 80 personas, pero con niños y mujeres”, comparó el pasante de la UNLu.

Gauto contó que “la idea, primero, es sacar a los niños y para eso nos ampara la ley. Y en lo social, establecer las plantas de reciclado porque es gente que vive de esa actividad y difícilmente haga otra actividad”.

“Si ordenamos la tarea, todos nos hacemos un bien. Porque no hay que obviar que 80 personas que se lleven por día unos 100 kilos cada uno, reduce el volumen en 8.000 kilos para disposición final. Y aunque sea de modo informal, entran al circuito de reciclado. Pero es un problema que excede la órbita de Luján y que se observa en todo el país. Por eso, el objetivo es mejorar las condiciones con la instalación de una planta de selección, seguramente en el mismo predio”, explicó el pasante, con la anuencia de la directora de Medio Ambiente.

Cifras del eterno problema

Cálculo de generación de residuos: entre 700 y 800 gramos diarios por persona. En Luján, se generan alrededor de 80 toneladas diarias. Van al basural y allí quedan hasta que son enterradas.

Ingresos por día en el predio: promedio de 90 camiones diarios. 30 rodados son de ramas. Con eso ya se sabe que habrá que comprar otra chipeadora que permita manejar los volúmenes diarios.

“Creemos que esos 30 camiones los podemos reciclar y armar compost. Tenemos la máquina que había comprado una gestión anterior y tenía sólo 20 horas de uso”, indicó Gauto.

Ramas, un residuo molesto: todos los residuos de poda municipal serán chipeados. Con esa máquina que tritura las ramas se generará un residuo que será enviado a la Quinta de Cigordia para el armado de compostaje que se usará como abono de los árboles nuevos. “La máquina ya la tenemos, la probamos y funciona. Queremos que el ciclo se cierre”, dijo Gauto.

“Si nos va bien con el residuo de la poda municipal, buscaremos ampliarlo a todos los residuos de ramas de partido de Luján, pero iniciaremos la prueba piloto con las ramas de la poda comunal. Optimizamos un recurso y ayudamos con un vivero propio para la reposición de especies”, agregó.

Familias que dependen del basural: el trabajo de los recolectores es una actividad laboral informal histórica dentro del basural. No resulta sencillo su ordenamiento por factores relacionados con la educación, lo social y lo cultural.

Se calcula que entre 60 y 80 familias de los barrios lindantes con el predio dependen económicamente de lo que recolectan entre la basura. Serían los primeros en ingresar en un sistema de reciclado si es que finalmente se logra instalar una planta. Mientras tanto, el primer objetivo es que dejen de concurrir chicos a revolver la basura.

Greenpeace es lapidario con los rellenos sanitarios

“Esconder debajo de la alfombra”

En su publicación del invierno de 2004, la organización ambientalista Greenpeace difundió un informe titulado “Rellenos sanitarios: enterrar basura, sepultar el futuro”.

Verónica Odriozola, titular de la campaña contra la contaminación, escribía: “Los rellenos sanitarios concebidos como una solución definitiva para el problema de los residuos domiciliarios se convirtieron, con el correr de los años, en una nueva pesadilla que impone una discusión de fondo sobre cuáles deberían ser las verdaderas estrategias para encarar el problema de la basura.

“Contaminación del agua, el aire y el suelo; aumento de la incidencia de distintos tipos de cáncer y malformaciones en las poblaciones cercanas; desvalorización del medio ambiente y de la propiedad; derroche de los recursos naturales invertidos en fabricar los productos descartados, que jamás volverán a ser parte de los ciclos naturales; además de otros impactos sociales y económicos, son las consecuencias directas, probadas e incuestionables de este modelo de gestión de residuos.

“Es que el problema ambiental asociado a los rellenos sanitarios tiene su origen en su propia concepción: enterrar la basura es, a gran escala, lo mismo que esconderla debajo de la alfombra. Nadie puede negar, a esta altura, que de los rellenos sanitarios se desprende un conjunto de gases tóxicos así como también una serie de contaminantes a través de los líquidos que migran del relleno hacia el suelo y las napas, conocidos como lixiviados.

“Para peor, la superposición de materiales y restos de sustancias orgánicas e inorgánicas sin tratamientos ni separación previa convierte a cada relleno en un verdadero laboratorio bajo tierra donde las combinaciones químicas son inclasificables y, las consecuencias, imprevisibles y fatales”.

Odriozola agregó a su informe los detalles de un relleno sanitario como el que inicialmente nació bajo el nombre de Cinturón Ecológico Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE) para más tarde rebautizarlo como Coordinación Ecológica Metropolitana Sociedad del Estado. En ese caso, el predio cuenta con una barrera geológica (arcilla), una membrana plástica, sistema de venteo de gases y un sistema de cañerías que conducen a una planta de tratamiento de líquidos. En el basural de Luján no existe ninguno de sus “atenuantes”. Sólo un alambrado olímpico incompleto que busca evitar ingresos por fuera del portón principal.

Comentá la nota