Basura: llegan los tiempos de la definición.

El Gobierno sigue negociando con la empresa, que ya habría dado señales de retirarse del mercado local si la situación financiera sigue siendo mala y si no le dan aumento de tarifas. No pueden dejar el servicio si no avisan con 60 días de anticipación y estarían en ese trámite. El Gobierno local quiere sacar todo el servicio posible a estos (baratos) costos, antes de elevar la tarifa. Los atrasos de costos condicionan a Gamsur.
Semana tras semana, en los últimos tiempos, representantes de Gamsur se vienen reuniendo con mimbros del Gobierno local, entre los cuales está el propio intendente José Eseverri. ¿De qué hablan? Nadie lo dice y, encima, Eseverri está dedicado a desmentir todo lo que se rumorea, sea cierto o no lo sea. Sin importar qué tema se trate, el Intendente mantiene reserva, lo cual si bien es malo para la prensa se entiende en virtud de la estrategia oficial: no complicar aún más la situación con la recolección.

La semana pasada, apenas horas después de que el Municipio tuviera que enviar una máquina pública en apoyo a las tareas del relleno sanitario (y horas antes del informe de este Diario On Line en el lugar) un funcionario de Gamsur estuvo en Olavarría. De nuevo: ¿de qué hablaron? Ninguna de las partes lo cuenta, pero se puede inferir perfectamente.

Gamsur no solamente viene apaleado por la crisis financiera que le produce la desvinculación de la Municipalidad de Río Cuarto con seri disenso acerca del monto que la Comuna debe pagarles ``a los privados´´. Su jaqueo en Olavarría tiene que ver con ese factor, pero también con otro tema que más tarde o más temprano terminará tocando en los bolsillos de todos los olavarrienses: el atraso tarifario.

Sucede que la empresa no sólo ha visto crecer sus costos operativos en la última parte de la concesión. También han quedado trabajando con uno de los gremios más fuertes y de mejores salarios de la Argentina (choferes de camiones) y cada visita a la Ciudad es aprovechada por los representantes de la firma para hablar de lo mismo: los mayores costos.

Aquí es donde el Municipio impone la reserva. La estrategia de José Eseverri, al no hablar, es inteligente y está bien encaminada: quiere mantener todo lo que pueda la misma prestación con los actuales costos, porque sabe que si renegocia (con Gamsur), si sustituye de facto (con Malvinas) o si licita de nuevo el servicio, deberá pagar por la recolección mucho más de lo que paga actualmente.

Hasta allí la intención. Pero desde la semana pasada cabe la posibilidad de que Gamsur no pueda o no quiera seguir prestando el servicio de recolección, ante costos que no dan para sostenerlo en el mediano plazo. En ese caso se abren las puertas de una rescisión de contrato y cambio de empresas. Ahí las cosas se complican.

Es un hecho que el Municipio está repasando el estado patrimonial de la empresa. Debería, tal vez, avanzar más sobre lo financiero. Pero la semana pasada quedó en claro que Gamsur tiene camiones en leasing y no muchos bienes embargables en Olavarría.

Se trata de un dato central, porque hay otros antecedentes en la misma materia. Para dejar el servicio, Gamsur debe enviar una carta documento con 60 días de antelación. Eso no ha pasado, pero nadie descarta que pase en cualquier momento si la firma de Río Cuarto no puede o no quiere seguir dando el servicio con los actuales costos.

Allí el Municipio enfrenta serios riesgos y uno proviene de la propia historia local. Cuando se cayó el contrato de la empresa Clear con el Municipio, el entonces intendente Helios Eseverri recibió una visita en su despacho: Pablo Moyano, el hijo de Hugo.

Moyano fue claro con Eseverri padre: le dijo que si nadie se hacía cargo de las indemnizaciones iba a hacer que los camiones le tiraran la basura dentro del hall del Municipio. Eseverri, raro en él, retrocedió posiciones y terminó pagando las indemnizaciones de todos los trabajadores.

Ahora José no quiere que se repita esa experiencia que ya padeció su padre cuando el Gobierno de Olavarría no estaba ni por asomo alineado con el Gobierno nacional del modo en que lo está hoy. Y, por vía asociativa, pegado a Moyano.

En todo caso, la estrategia de José Eseverri es sacarle el mayor rédito posible a una empresa en problemas, para prolongar costos congelados y con atraso, antes de que la prestataria diga ``no va más´´ y haya que recalcular los costos. Y, de paso, tirar el problema para después de las elecciones.

Mientras tanto, se seguirá con actas de constatación, órdenes de servicio y, si cabe, alguna amenaza de multa. Y diálogo.

Esa es la razón principal que lleva al Municipio a ser relativamente laxos con Gamsur: prefieren, antes que una multa, enviarles una topadora municipal para que refuerce a las que se le rompen a la empresa. De última, eso es más barato que cambiar de empresa, hacia una de mayor costo.

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