La basura que junta el Municipio, a pocos metros de la laguna Mulitas

En la edición del domingo pasado, La Mañana retrató de forma contundente el ingrato "espectáculo" que ofrece el basural ubicado en la zona de "Los Tres Puentes", en un predio cercano al arroyo El Gato.
Allí, los camiones municipales periódicamente vuelcan su contenido plagado de residuos domiciliarios, favoreciendo el tránsito de personas que buscan entre los desperdicios elementos útiles para comercializar.

Una práctica dolorosa y que sin dudas castiga la dignidad humana, se ha vuelto cada vez más común en la ciudad de 25 de Mayo. Pero no hace falta trasladarse hasta la sección quintas para observar esta triste escena, sino que "gracias" a la indolencia que muestra este gobierno comunal en lo que respecta al cuidado del medioambiente, a tan sólo 15 cuadras del centro de la ciudad cabecera se abre un nuevo y patético escenario.

Sobre la calle 1 y 20 (esta última habilitada para su tránsito hace un par de meses atrás), a poco menos de 50 metros de la laguna Mulitas, una cámara de este diario captó ayer la silenciosa labor de uno de los camiones del Municipio y que se encuentra afectado a la recolección de los residuos especiales, en el mismo instante en que concluía la descarga de su contenido. Y en ese mismo momento, grabó la labor iniciada por los "chatarreros"

Desperdicios de cualquier índole y característica, no sólo ramas y arbustos, sino conformados también por chapas fuera de uso, sillas de plástico destrozadas, bidones con contenidos sin identificación, etc., estaban siendo depositados en un predio municipal que teóricamente, estaría destinado a formar parte del circuito turístico de la ciudad.

Este predio, el mismo que hace un año atrás fuera forestado por la comuna pensando en un futuro vinculado al impulso y desarrollo del miniturismo en 25 de Mayo, forma parte ahora de los prolíferos basurales que impulsa la gestión de Mariano Grau. Como aquel ubicado en la ruta 46, o como el que habitualmente se recrea en las cercanías del boulevard Davel.

A ambos lados de la 20, en un terreno que supera las dos manzanas de extensión, pueden observarse los vestigios de un basural que se acrecienta y gana cada vez más espacio. No sólo por la ineficiencia comunal, sino también por la acción de muchos vecinos que -a los que, con acciones como las de la víspera, alienta el obrar del Estado-, han generado el pésimo hábito de acercarse hasta esa zona para depositar sus desperdicios.

Con ejemplos como éste, con un camión de la Municipalidad tirando basura a pocos metros del espejo de agua de los veinticinqueños, resulta imposible comprender un discurso gubernamental que en reiteradas ocasiones ha hecho referencia a la concreción de proyectos (onerosos, por cierto) destinados a colaborar y preservar el medioambiente.

Las repetidas acciones del gobierno en favor de la propagación de los basurales a cielo abierto, no hacen más que cuestionar la creación y la supervivencia de la Planta de Reciclado, un proyecto que bien implicó al momento de su aparición, una erogación significativa con relación a las ajustadas finanzas que históricamente maneja este Municipio.

Hoy, y pese a contar con personal afectado a su desarrollo, la planta no cumple con la labor predeterminada y la separación de los residuos no se está llevando adelante. Los desperdicios terminan esparcidos en algún punto de la ciudad, o en el mejor de los casos, el proceso se cumple con tan sólo una pequeña parte de los residuos domiciliarios que a diario juntan los recolectores.

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