"Con el básquet voy a mejorar mi estilo".

HURACAN / ARQUERO PIVOTE: GASTON MONZON: Desconocido para el gran público, aquí Monzón, arquero de Huracán, el más joven de los equipos de Primera. El otro pibe en quien confió Cappa.
No soy nada de ninguno de los Monzón famosos que andan por ahí, eh". Instintivo, rápido de reflejos, el nene de 21 años ya arranca atajándose: va con su naturaleza. El pibe llega, desde González Catán, hasta el Bajo Flores y saluda a todos y cada uno de los que pululan por La Quemita. Gastón Monzón los tiene bien fichados, lo mismo que ellos a él. Y no es para menos. El Torta, como lo bautizaron en Huracán (su cara redondeada delata el porqué), lleva algo más de 12 años en el club. Se mueve y se siente como en su casa cuando pisa el predio de Mariano Acosta y Perito Moreno. Ahí es famoso y no hay quien deje de conocerlo, aunque hoy Gastón ya no es aquel pibe que se quedó detrás de algún arquero con más experiencia. El presente lo encuentra siendo el arquero con más kilómetros recorridos del plantel, el mismo que desde los 15 también comenzó a desfilar por el Complejo de la AFA en Ezeiza, donde reiteradas convocatorias le hicieron lugar en varios seleccionados juveniles. Varios... Sub 15, 17, 18, 20 y 23 contaron con su presencia. Y él con el privilegio de ser observado (y aconsejado) de cerca por Pancho Ferraro, Tocalli, el Pato Fillol, Pekerman y el Checho Batista.

En la actualidad, en el Huracán de Cappa donde los juveniles Pastore y De Federico se llevan las marcas y los elogios, Gastón Monzón es el pibe oculto. "Es arquero", diría Maradona. Sí, pero es el arquero que el técnico eligió como titular. El puesto que más durabilidad tiene en el fútbol, a Monzón ya lo tiene firme a los 21 años. Es el tercer Angel de Cappa, quien le dio continuidad y confianza; quien apostó por él a muy poco tiempo de haber llegado al club. Por eso Gastón anda mostrando su sonrisa como nunca, y entra al Ducó moviendo su prolijo flequillo stone. Es el arquero de Huracán; posiblemente un desconocido para la mayoría.

-Te afirmaste en el arco, con 21 años tenés la confianza plena del DT. O sea un pibe feliz...

-Estoy súper contento. Desde que llegó Angel empecé a mostrar todo lo que puedo dar y gracias a Dios me gané un lugar. ¿Qué más puedo pedir?

-Podrías pedir haber atajado antes, hace mucho que estás esperando... ¿O ésta era tu hora?

-Puede ser. Siempre me imaginé el momento en el que estoy. Igual, nunca me desesperé y eso que pasó un tiempo muy largo.

-¿Cuán largo?

-Hace tres que me entreno con el plantel profesional y en el club estoy desde la Pre Novena. Hace 12 años que estoy en Huracán, acá pasé buena parte de mi vida. Si desde los 16 años almuerzo todos los días en La Quemita porque vivo solo en casa.

-Perdón, ¿dijiste que desde los 16 vivís solo?

-Ah, sí. Mis viejos se separaron... Y al final me fui a vivir solo. Me tuve que arreglar para hacer varias cosas, igual mi representante me ayudó mucho. Pero cocino, hago compras, aunque al mediodía siempre se me hizo difícil volver a comer porque termino cansado de practicar. Y cuando era más chico, mi viejo no podía venirme a buscar.

-¿El te llevó a probarte?

-Sí, con un amigo.

-¿Siempre de arquero?

-Acá sí. Mi papá quería que fuese delantero y que hiciera goles, pero no pudo ser. Igual jugué de 9 en un club de González Catán, en Villa Dorrego, aunque era muy burro, je.

-Bueno, igual tu viejo debe estar contento...

-Ah, más bien. El fue el que siempre me acompañó a todos lados, me llevó a donde yo necesitaba, a jugar a cualquier parte. Además, me ayudaba a entrenarme. Un fenómeno.

-¿Cómo fue eso?

-Me armó un arco en el corralón que tenía. ¡Bien hecho, eh! Con las medidas justas y hasta había sembrado pasto para que esté más parejo. Después le metió arena para trabajar las piernas. Yo atajaba pelotas de varios tamaños que me las compraba mi vieja y mi papá también.

-¿Y como quién se puede decir que pateaba él?

-No, mi viejo no podía patear porque tenía un problema en la pierna, entonces me la tiraba con la mano para que yo salte. Por eso también mis amigos o los pibes del barrio me cagaban a pelotazos. Mi papá siempre con la mano... El viejo es un ídolo para mí.

-¿Y en el arco quién es tu ídolo?

-Ustari, sin dudas. Tuve la suerte de compartir muchos entrenamientos en la Sub-20. Es un arquero excelente y trato de sacar todas las cosas que más me sirvan de él. Además, es muy buen tipo.

-¿Y qué cosas tratás de sacar de él?

-Su estilo, que es lo que más me gusta. Poder salir como lo hace él, que es un chabón rápido y que nunca duda. Siempre me lo remarcaba cuando entrenábamos: "No tengas miedo se salir porque vas muerto", me decía.

-¿Y cuánto te falta para parecerte a Ustari?

-Mucho, mucho. Pero siempre intento mejorar. Ahora tengo pensado retomar básquet porque eso ayuda para los arqueros.

-¿Retomar? ¿Cuándo jugaste al básquet?

-De chico. Jugaba junto a mi hermano, que era el capítán del equipo. Y en Huracán también... En Huracán de San Justo, je. Ahí me movía por el medio, hice de base bastante tiempo. Bah, de todo. Después tuve que dejar pero no debería haberlo hecho. Por eso voy a empezar de nuevo, sé que con el básquet voy a poder mejorar mi estilo como arquero.

-Bueno, Ustari también jugaba al básquet.

-Sí, muchos me aconsejan que vuelva a practicar el deporte y lo voy a hacer.

-Y en la Selección habrás tenido a Fillol, ¿no?

-Sí... Estar con gente como el Pato, o Pancho Ferraro. Compartir prácticas con las estrellas. Fue increíble.

-¿Y Cappa qué te dice? ¿También te sugiere volver al básquet?

-No. Más que nada, me muestra los errores a corregir. Contra Racing, por ejemplo, se enojó mucho en una jugada en la que reventé la pelota cuando podía salir jugando. Son cosas que debo aprender. Por eso lo escucho mucho: se parece a Pancho (Ferraro) en la manera de hablar con el jugador, son grandes personas.

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