Basile no puede salir del laberinto

El domingo pasado amagó con renunciar porque no le encontraba la vuelta al equipo. Ayer, Boca siguió sin rumbo y fue claramente superado, pero no hubo reuniones ni rumores. Esperan que ahora sí haga un cambio de timón.
Aunque su Boca otra vez perdió y jugó para el espanto, el hombre que volvió de la renuncia no dijo ayer "me voy" como lo había hecho el domingo anterior. Tampoco Alfio Basile entregó señales de que no vaya a presentarse a entrenar el equipo mañana a las 10 en Casa Amarilla. Eso sí, por ahora el Coco no entrega explicaciones sobre lo que le sucede a este Boca. Apenas pronunció (¿por cábala?) una frase que patentó en el peor momento de su ciclo anterior, en 2005, tras ser goleado por Arsenal en Sarandí, cuando soportó que le tiraran hielo para el whisky. "Silenzio stampa" había expresado aquel día. "Silenzio stampa otra vez" deslizó Basile al irse de Quilmes.

Según una fuente dirigencial que decide cuestiones de fondo y que compartió con Basile el vestuario tras la derrota, "Coco estaba caliente y golpeado, pero no como después de Godoy Cruz, cuando quiso tirar todo a la mier... Esta vez no dio ninguna muestra de que vaya a irse en estas horas ni en la semana. Para nosotros, sigue, sin dudas". Esta vez Carlos Bianchi no acompañó al plantel ni al cuerpo técnico a Quilmes. Sí lo hicieron el presidente Jorge Ameal, los dirigentes Marcelo London, Horacio Palmieri y Carlos Mechetti. Y no hubo ayer reuniones hasta la madrugada. Al menos no trascendieron.

Agotado el interrogante número uno que instaló el propio Basile al renunciar el domingo pasado y que reaparecerá en cada instancia de dura derrota, ahora la gran incógnita es cómo sigue Boca y hasta cuándo continuará su caída libre.

Basile estaba más que caliente en el vestuario. Y es lógico. Boca no responde en ninguna de sus líneas y no se observan soluciones de fondo en el recambio. El escenario es patético porque, con el segundo semestre futbolero recién comenzado, Boca ya está casi afuera de todo. Se encuentra eliminado de la Sudamericana, muy lejos de la punta en el torneo local y con sus clasificaciones más que complicadas a la Libertadores y a la Sudamericana del año que viene. Otro dirigente de los influyentes definió el panorama a Clarín anoche con tanta crueldad como realismo: "Hay drama, pero lo peor es que no hay sangre". Cuando se refería a la sangre, el dirigente apuntaba a la falta de actitud de la mayoría de los jugadores: "Vos podés jugar mal, pero no podés no tener ganas, no podés no tener actitud. Estudiantes nos pasó por arriba. En este partido los únicos que se salvan son Battaglia y Palermo".

El diagnóstico de la dirigencia coincide con lo que se vio desde el palco de prensa. Lentitud total, Cáceres. Flojísimo, Ibarra. Dubitativo Abbondanzieri en el gol. Reventándola Paletta, sin escrúpulos, a la tribuna y agrandando así aún más al rival. Dormido Monzón. Impreciso Insúa. Ni interrumpiendo ni jugando, perdido, Medel. Tibio, Marino. "Los jugadores, de terror", sintetizaron ambas fuentes dirigenciales. Una de ellas agregó: "Lo peor es que en el vestuario estaban todos en silencio. Ninguna arenga. Nada. Un silencio muy feo".

¿Ahora sí hará cambios de fondo Basile? ¿Cuánto puede cambiar? ¿Tiene para cambiar? ¿Está fuerte el Coco? ¿Alcanzará con la vuelta de Riquelme? ¿Cómo volverá Román? Encima, se viene Vélez. Con Estudiantes, el mejor de Argentina. Boca no es para creer.

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