Barrios sin nombres, hechos a medias y por pocas empresas

A la cuadra donde vive Ana María Sánchez la llaman "la favela vip": está llena de problemas. La gente va y viene entre el barro. Varios se quejan. Ella sigue atendiendo la heladería sin habilitación que improvisó en su casa. "De algo tengo que vivir", se justifica entre los tachos. Al rato juega con una grieta que apareció en la pared y marca una línea imaginaria en la puerta, medio metro sobre el suelo. "¡Hasta acá llegó el agua la última vez que llovió!"

A la cuadra donde vive Ana María Sánchez la llaman "la favela vip": está llena de problemas. La gente va y viene entre el barro. Varios se quejan. Ella sigue atendiendo la heladería sin habilitación que improvisó en su casa. "De algo tengo que vivir", se justifica entre los tachos. Al rato juega con una grieta que apareció en la pared y marca una línea imaginaria en la puerta, medio metro sobre el suelo. "¡Hasta acá llegó el agua la última vez que llovió!"

Si le preguntan dónde vive, no sabe qué contestar. La calle de la "favela vip" no tiene nombre. Cerca de ahí, un cartel del gobierno bonaerense parece a punto de caerse entre unas casas sin terminar. "Monte Grande, 1990 viviendas, año 2005. 99.886.000 pesos. Plazo de obra: 18 meses." El barrio tampoco tiene nombre. Para eso hay que esperar que se inauguren las casas que faltan. Nadie sabe cuándo ocurrirá.

A unos kilómetros de ahí, en Florencio Varela, los vecinos todavía temen que las casas se derrumben antes de que terminen de pagarlas. Los azulejos de las 1500 viviendas que les dieron en 2007 se despegan solos. Suelen quejarse de que "se hunden". Unos 500 kilómetros al Sur, 76 familias de Quequén, en el partido de Necochea, reclaman por la caída de las mamposterías, las filtraciones y la humedad. La constructora del plan, Edificadora Tauro, se excusó: dijo que no sabía que los terrenos eran blandos, antiguos silos subterráneos convertidos en basurales.

Las fallas en las casas del Plan Federal son usuales en Buenos Aires. Barrios sin nombres, hechos por la mitad, que tienen problemas edilicios y, en general, están construidos por las mismas empresas.

Según un informe de la Coalición Cívica bonaerense (CC), cinco empresas concentran el negocio público de la construcción provincial: Calcaterra (cercana al grupo Macri), Martínez y de la Fuente, Ingenor, Iecsa y Eduardo Colombi. Sólo ellas acaparan la mitad del Plan Federal. "Y Calcaterra se lleva el 20% de las adjudicaciones", informó Maricel Etchecoin, diputada provincial de la CC. El barrio sin nombre de Monte Grande es de Calcaterra. Las casas que se hunden en Florencio Varela, de Martínez y de la Fuente.

Muchas compañías han aportado dinero para las campañas oficialistas, en 2005 y en 2007. La familia Calcaterra puso 3000 pesos en las legislativas 2005 y, a través de la constructora Creaurban, 398.948 pesos, en 2007. Edificadora Tauro puso 3000 pesos, en 2005. Empresa Constructora Argentina de Servicios (ECAS) contribuyó con 96.000 pesos en favor del Frente para la Victoria en la última presidencial. Tiene adjudicada la construcción de 54 viviendas en Mar del Plata, por más de 2.500.000 pesos. "Viola la ley", denunció Etchecoin.

Mientras tanto, las quejas de los vecinos siguen. En los techos de Monte Grande, hubo que sostener tanques con alambre porque la presión del agua hacía temblar las paredes. Y la intimidad suele ser dificultosa: hay sólo cinco combinaciones de cerraduras. Cada vecino, con su propia llave, puede abrir 100 puertas.

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