Barrios sin agua ponen al descubierto la necesidad del nuevo acueducto

La llegada de las altas temperaturas y la proximidad de las estaciones estivales hace que la gente se vea en la obligación de consumir más agua que en épocas de frío. Es que la demanda crece y con ella reaparecen las falencias en la provisión de agua, no sólo en los barrios de esta ciudad sino también en muchas localidades del interior.
Mientras aumenta el consumo se incrementa la interrupción del servicio, especialmente en los barrios más retirados del casco céntrico. Esto desnuda una vez más el caudal insuficiente del acueducto que proviene de Barranqueras, con casi 30 años de vida útil y con un mayor servicio de lo previsto originalmente, habida cuenta que distribuye 375.000 litros/hora para una población estimada en unos 100 mil habitantes menos de lo actual.

Entre los barrios más afectados por la falta de suministro se encuentran el Santa Teresita, Santa Mónica, Hipólito Yrigoyen, Nalá, parte del San Martín y algunos situados hacia el norte, como los complejos habitacionales nuevos: 50 viviendas, barrio Solidario, Barrio Aipo y Paseo de las Américas.

Varios barrios afectados

Desde temprano se puede ver en varios barrios de la ciudad gente -en su mayoría niños de corta edad- con gran cantidad de baldes en mano y caminado varias cuadras para poder llevar el vital liquido hasta sus hogares.

Esto es una constante que se repite cada vez que llega el verano, según la opinión de Sonia Alegre, una vecina del barrio Santa Mónica que junto a sus hijos camina cientos de metros para llevar agua hasta su casa.

Ante esta realidad, la mujer pidió que las autoridades tomen algún tipo de determinación que les permita paliar en parte la notoria dificultad de abastecimiento de agua, reclamando acciones concretas de parte de la empresa que suministra el vital líquido.

"Esto viene ocurriendo desde hace varios años, no sólo acá en el (barrio) Santa Mónica sino también en los barrios aborígenes (Nalá y Nam Qoom)", dijo Sonia, para explicar que el paisaje se repite "con gente que viene hasta aquí en busca de agua en la canilla pública, debiendo caminar varias cuadras por un poco de agua", reiteró.

Otro de los casos es el de Anselmo, un vecino del barrio Nalá que se tiene que trasladar en bicicleta con bidones para poder tener un poco de agua en su casa. "Esto es el colmo. No tenemos agua en nuestro barrio y por lo menos queremos que el servicio dure por más horas", reclamó, para sostener que "ni un respiro nos podemos tomar porque si te quedás un rato, ya te cortaron el agua y tenés que esperar hasta el otro día".

Crecimiento poblacional

Otro de los factores que influyó en la crisis del agua en esta ciudad es el descomunal crecimiento poblacional que se produjo en la última década, lo que sumado a la falta de acciones de parte de la empresa Sameep por tratar de solucionar estos problemas hace que la situación se vaya agravando.

El pedido constante de un nuevo acueducto se intensifica no solo por parte de los habitantes de Sáenz Peña sino también de otras poblaciones, en cuanta oportunidad tienen de mantener contacto con funcionarios de la provincia cuando visitan el interior.

Este reclamo se hace eco en distintas localidades, pasando a ser una cuestión de fondo pero ya no sólo de la empresa que suministra el líquido sino del mismo Estado.

Los más de 100 mil habitantes con que cuenta esta ciudad hace que demanden del Estado -tanto provincial como municipal- los servicios básicos como agua y otros servicios públicos indispensables.

Es que estas carencias ponen en jaque los planes de construcción de viviendas y obligan a repensar seriamente en una nueva planificación a fin de evitar serios inconvenientes futuros. Sáenz Peña necesita de manera urgente una nueva reurbanización, como lo había manifestado a NORTE el delegado local de la empresa Sameep, Dante Moreira.

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