Barrionuevo mostró su poder y les pegó duro a los Kirchner

Barrionuevo mostró su poder y les pegó duro a los Kirchner
El gastronómico, que apoyará a De Narváez en Buenos Aires, exigió paritarias libres.
Si sobrevivimos a la dictadura, no nos va a amendrentar este gobierno de pacotilla, corrupto, que integran los Kirchner", levantó la voz Luis Barrionuevo desde el acoplado cruzado sobre la Avenida Alem, con la trompa del camión en plena vereda del Ministerio de Trabajo. Escoltado por los líderes de los principales gremios que componen la CGT Azul y Blanca, el gastronómico pidió "paritarias libres" y aprovechó para criticar con dureza al Gobierno.

El sindicalismo parece meterse de lleno en la campaña. Hugo Moyano había hecho su demostración de fuerza con un discurso favorable a Cristina Kirchner el 30 de abril y ayer fue el turno de Barrionuevo, en la dirección opuesta. "Acá no viene ninguno pago, ni reclamamos puestos", intentó diferenciar el líder de los gastronómicos, quien apoyará a Francisco De Narváez en la provincia de Buenos Aires, incluso con hombres de su tropa para fiscalizar la elección. Barrionuevo y Néstor Kirchner habían cerrado un acuerdo en marzo, para las elecciones en Catamarca.

"¡Que no se pierda la mística, estos son los trabajadores en serio!", arengó el locutor, que pidió a los encargados de seguridad detectar a los "infiltrados" que robaban. Hubo episodios de violencia que no pasaron a mayores, como las discusiones, forcejeos y algunas trompadas cuando una columna que venía por Carlos Pellegrini intentó cortar también una parte de 9 de Julio. Los grupos llegaron desde el conurbano, de Tucumán, Entre Ríos, Córdoba y Catamarca y de la Ciudad. Por los altoparlantes se anunció que Barrionuevo se acercaba encabezando la columna de gastronómicos por la avenida Corrientes, aunque bajó de su auto en la plaza Roma, a metros del lugar. Los organizadores, satisfechos, calcularon la concurrencia en 15.000 personas.

"Nos custodió la Policía Federal, le agradecemos al ministro de Justicia. Sería mejor que cuiden a los ciudadanos para que no les roben y los maten", fue la primera estocada para Aníbal Fernández. "Represor, persona no grata", lo fustigaba una bandera. El lunes anterior, un reclamo del 28% de aumento de ese gremio frente a la cámara del sector terminó con sindicalistas heridos, policías lesionados y 40 detenidos. "Creíamos que vivíamos en democracia, pero nuestros compañeros fueron apaleados", aseguró Barrionuevo.

Las chicanas políticas ("Nos prometieron el tren bala y ahora nos ofrecen créditos para comprar bicicletas") se mezclaron con el pedido de paritarias y el aumento de "1.000 pesos como mínimo" a los jubilados. Compuesta por 56 gremios, la CGT Azul y Blanca entregó petitorios por separado en el Ministerio. "Vinimos a ver a Tomada, pero Moyano le dijo que no nos atienda", cerró Barrionuevo, aunque se permitió coincidir con el camionero en el reclamo de los 2.500 millones de aportes laborales retenidos por la AFIP.

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