En un barrio loretano, la gente fabrica sus ladrillos para erradicar los ranchos

LORETO, Loreto (C) En el barrio Kilómetro 100 lo que sobra es pobreza, pero a diferencia de otros sectores de Loreto, la gente no se sienta a esperar. En este lugar hay personas que quieren romper con ese estigma, para ganar en dignidad y amor propio, probándose que juntos pueden alcanzar sueños que para muchos parecen muy lejanos, como lo es una vivienda digna, con materiales sólidos hechos con sus propias manos y sudor.
Así nació la idea de crear un tabique comunitario, que hoy ya remueve el barro que luego es convertido en miles de ladrillos que tendrán como primer destino la construcción de casas para los más necesitados del barrio, donde los ranchos forman parte del paisaje. Luego trabajarán por un viejo proyecto: la construcción de una posta sanitaria.

"El tabique para fabricar ladrillos es una idea que siempre rondó por nuestras cabezas, y desde el año pasado comencé a comprar y juntar leña, pensando que podíamos concretar la idea este año, charlando con mi hermano Juan maduramos la idea del tabique y ya está funcionando", explicó orgulloso Emanuel Alejandro Herrera, uno de los impulsores del tabique comunitario.

"En el barrio viven más de ochenta niños y también hay muchos ancianos, los que requieren constantemente atención por cuestiones de salud, por eso es que nuestro objetivo central es construir un sala de primeros auxilios", explicó Herrera.

La mayoría de los trabajadores del tabique comunitario se desempeña durante gran parte del año como peones golondrina, pero hasta que no comience la temporada 2009 de viajes dedicarán su tiempo a trabajar para mejorar la calidad de vida de quienes viven en el barrio.

"Muchos de nosotros nunca trabajó en un tabique, es por eso que hablamos con Primo Herrera, un vecino del barrio Lagunilla, quien nos está capacitando y lo más importante es que también están aprendiendo este oficio los jóvenes del barrio. Esto les permitirá tener una salida laboral", sostuvo Herrera, quien además aseguró que todos los jóvenes están entusiasmados con la idea de trabajar por el bien común.

En la actualidad se están preparando doce mil adobes, los que serán cocinados en la primera horneada, cuyo proceso final comenzará en los próximos días. El destino de estos ladrillos son las paredes de los ranchos del barrio, con lo que se mejorará la calidad de vida de sus habitantes y posteriormente se comenzará a acopiar material para la construcción de la sala de primeros auxilios

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