Se barrieron las suspicacias

Al cabo, salió una final directa en el último partido del triangular. Y quedó salvada la salud del fútbol argentino. Se evitaron las suspicacias y las desconfianzas de los buscadores de miserias ajenas. Pero salió bien por las circunstancias de los primeros dos resultados. En la AFA habrán tomado nota de que la mejor manera de definir limpiamente una definición como ésta es reservando al segundo turno para el perdedor del primero. O sortearlo, en caso de igualdad.
El buen gol del Pochi Chávez, que pareció casi un relleno en un partido ya definido fue el que selló la suerte de San Lorenzo. Porque si se mantenía el 2-1 y Tigre vencía luego a Boca por 1 a 0, el campeón era el equipo de Miguel Russo. Ahora quedó sin ninguna chance de coronarse.

En la fiebre de los pronósticos, antes del choque con San Lorenzo, no fueron pocos los que apostaban a la conveniencia de un empate para la proyección de Boca. Tigre quedaba eliminado y en la última fecha jugaría sin ilusiones y con las ausencias obligadas del arquero Daniel Islas y Diego Castaño, dos de los pilares del equipo de Victoria.

Los jugadores de Boca, sin embargo, fueron fieles a la premisa ética de cualquier competencia y buscaron el triunfo sin especulaciones. La propia historia del club los obligaba, claro, a no hacer cuentas anticipadas.

Gánó Boca y ahora enfrentará (con ventaja) a un rival que mantiene sus aspiraciones. No estarán ni Islas ni Castaño, es cierto, pero tampoco podrán dar el presente ni Riquelme ni Vargas. Y esto equilibra las potencias, se supone, si se recuerda que ahora es Boca el que llega tras 72 horas desde su último partido. Es verdad, a Boca le alcanzaría un empate e incluso una derrota por un tanto. Eso cuenta, y mucho. Pero sabida es la dependencia que el funcionamiento del equipo tiene del rendimiento de Riquelme.

Podrá decirse que Román no estuvo en las primeras tres fechas del Apertura (participó de los Juegos de Beijing) y Boca los ganó. Pero luego no faltó más. Y tuvo mucho que ver con la levantada del equipo hasta alcanzar la punta. Castaño faltó en cuatro partidos: Tigre ganó tres y perdió uno.

Datos, apenas. Boca parece favorito. Pero la ilusión de Tigre no atiende pronósticos.

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