La barra que vive en estado de guerra permanente

La semana pasada hubo otro muerto y su familia afirma que el asesinato tiene que ver con la interna.
Para la Justicia, el asesinato de Pablo Pela Gómez, el barra de Newell's baleado a quemarropa a pocas cuadras del Coloso del Parque, debe considerarse parte del estado de guerra permanente que se respira desde hace tiempo en esa tribuna. Por eso, parte de la investigación está centrada en la vinculación del crimen del ex ladero de Roberto Pimpi Camino -anterior líder de la hinchada- con varios episodios sangrientos ocurridos en los últimos meses en el marco de la interna por controlar la popular, caído el reinado del ex presidente Eduardo López.

El primer episodio que desnudó la violenta puja se produjo en noviembre del año pasado, a pocos días de las elecciones que marcaron el fin del polémico gobierno de López. Mientras atendía su almacén, Mariano Vaccaro, el cuñado de Diego El panadero Ochoa, actual jefe de la barra, recibió un balazo que se le incrustó entre la quinta y la sexta vértebra cervical, y que lo dejó cuadripléjico. Además, en el frente del local quedaron las marcas de 16 disparos.

Con los hermanos Camino tras las rejas (hoy dos de ellos, Juan y Tato, están en libertad pero con prohibición de asistencia a los estadios), los ataques se intensificaron. En el barrio Municipal, donde viven los hermanos -al asentamiento se lo conoce como El fuerte Camino-, los enfrentamientos a balazos empezaron a ser moneda corriente luego de la salida de Pimpi de la popular. Los ataques pocas veces fueron denunciados. Aunque en el barrio hay un secreto a voces: la sangre que corre es consecuencia de los recelos y las latentes traiciones entre los Camino y muchos de sus ex secuaces.

El viernes pasado, frente a un quiosco de ese barrio, apareció muerto con tres disparos en el pecho Gabriel Sánchez, un joven de 24 años que también formó parte de la barra que lideraba Pimpi. Para la policía, el crimen se trató de un simple ajuste de cuentas. Sin embargo, Evelyn, la hermana de Sánchez, acusó el propio ex jefe de la barra de Newell's de ser el responsable de su muerte. "A mi hermano lo mandó a matar el Pimpi Camino porque no lo podía tener más como un soldadito", dijo.

Los hinchas de Newell's están preocupados: saben que mientras el Estado no le ponga freno a tanta locura, la sensación de vulnerabilidad seguirá latente.

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