A fin de mes, Bariloche será la sede de la reunión de Unasur que solicitó Cristina Kirchner

El organismo acordó realizar una nueva cumbre presidencial para abordar la utilización de bases militares en Bogotá por parte de Washington. Antes, habrá un encuentro de cancilleres en Quito
El tema de las bases no figuró en la agenda de la cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) efectuada en Quito. Incluso, la Declaración de Quito no mencionó el tema y, por falta de consenso, no acogió una propuesta de Bolivia de manifestar "preocupación y rechazo" sobre ese caso.

Al margen de la agenda, se fijó una cita de cancilleres y ministros de Defensa de la Unasur, para el 27 de agosto en Quito, y posteriormente una cumbre presidencial en Bariloche, sin fecha determinada aún pero seguramente a realizarse a fines de agosto, para considerar el eventual uso de bases colombianas por parte de Washington.

En Bogotá, funcionarios de la cancillería consideraron como positivo el hecho que la declaración final de Unasur no hiciera mención al acuerdo de cooperación con Estados Unidos.

El caso colombiano lo puso imprevistamente en el tapete Hugo Chávez durante la ceremonia de entrega de la presidencia pro témpore de la Unasur, que recibió el mandatario ecuatoriano Rafael Correa de manos de la gobernante chilena Michelle Bachelet.

A la postura de Chávez se sumaron los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de Argentina, Cristina Kirchner; Evo Morales, de Bolivia; el paraguayo Fernando Lugo, y Correa.

La presidente de Argentina dijo que considera que "Colombia debe estar interesada en resolver este problema y deberíamos invitar también a esa reunión al presidente Uribe", y ella se comprometió a invitarlo personalmente.

Kirchner advirtió que "no debemos dejarnos confundir ni por discursos bondadosos ni exaltados: el resultado es que se está creando un clima beligerancia en la región que puede generar situaciones que nadie quiere".

Por su parte, el mandatario brasileño expresó la necesidad de abordar "profundamente" el tema colombiano y admitió que "a mí como presidente de Brasil me molesta este clima de inquietud" generado en la región.

Pidió más diálogo y sinceridad entre los miembros de Unasur porque sino "estaremos creando un club de amigos rodeados de enemigos". "Esto no funciona", dijo.

La vicecanciller de Colombia, Clemencia Forero, intervino en representación del mandatario Alvaro Uribe, ausente en la cita, defendiendo la decisión de su gobierno. Parafraseando al prócer Simón Bolívar dijo que "cada estado debe darse el régimen que quiera y el resto de estados respetar esa condición".

Lula planteó a Correa la posibilidad de convocar al mandatario de Estados Unidos Barack Obama a una reunión para clarificar la posición de su país frente a la región y a los temas que inquietan a los países del bloque.

"Pienso que deberíamos discutir directamente nuestra inconformidad con el gobierno americano, directamente con ellos", afirmó Lula.

Citó como ejemplo aspectos como que "de las informaciones que nos llegan es que aún existen embajadores (de Estados Unidos) que intervienen en procesos electorales internos de los países".

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