El barco varado en la Antártida zafó recién anoche, después de evacuar a los pasajeros

El barco varado en la Antártida zafó recién anoche, después de evacuar a los pasajeros
Otro barco de la misma línea fue al rescate del pasaje. Los tripulantes permanecieron en la nave, y con la última pleamar del día lograron desencallar. El barco está indemne y no hubo daño ambiental.
Tras casi dos días encallado, el crucero "Ocean Nova" salió de su varadura en aguas antárticas con la última pleamar del miércoles, después de haber fracasado en un intento similar el día anterior, y horas después de que los 65 pasajeros fueran evacuados exitosamente a otro buque.

La compañía operadora de la nave, Quark Expeditions, confirmó anoche que la tripulación de la nave --que había permanecido a bordo tras la evacuación de los pasajeros-- logró desencallar con la última pleamar del miércoles. "El 'Ocean Nova' no presenta ningún daño como resultado de la varadura. No hay filtraciones de ningún tipo", dijo el presidente de la compañía, Patrick Shaw. Y tras señalar que no había derrame de combustible, añadió: "Estamos agradecidos de que no ocurrió ningún daño al medio ambiente y que todos los pasajeros (...) están a salvo."

Horas antes, a partir del mediodía de ayer, los 65 pasajeros de diversas nacionalidades habían sido evacuados al crucero "Clipper Adventure", de la misma operadora naval.

El trasbordo, en botes semirrígidos, se realizó con total éxito a pesar de los fuertes vientos (de 70 km por hora, con ráfagas de hasta 90 km) que azotaban esa zona antártica, cercana a la Base San Martín (Argentina). El pasaje fue trasladado hacia Ushuaia.

La noche del martes fuertes vientos y un mar agitado, como informaron a Clarín fuentes de la Base San Martín, imposibilitaron al capitán danés Per Gravesen hacer las maniobras planeadas para desencallar el barco. Y el "Ocean Nova", de bandera de Bahamas, no logró moverse de la Antártida, donde estaba encallado desde el martes a las 2.30 de la mañana.

Según relataron fuentes de la Base San Martín, que se encontraba a 500 metros del buque y estaba en contacto visual y de comunicaciones permanente, "si bien el capitán intentó dos maniobras cuando subió la marea en la madrugada del miércoles, eso no fue suficiente para zafarse. Por eso se frenaron todas las acciones, por órdenes del capitán, para evitar daños en el casco del navío".

Fue el Centro Coordinador de Búsqueda y Salvamento Ushuaia de la Armada argentina el que coordinó las operaciones SAR (Búsqueda y Salvamento por sus siglas en inglés). Asimismo, medios navales de la Armada presentes en la Antártida estuvieron alistados para su eventual participación, en el caso de que el siguiente intento de salir fuera fallido. Además asistió el buque de investigación español "Hespérides", cuyos buzos inspeccionaron el casco del navío encallado sin hallar daños ni pérdidas de combustible, indicó Quark Express.

Shaw, el presidente de la compañía, aseguró anoche que las inspecciones realizadas al "Ocean Nova" por los buzos del "Hespérides" después de haber desencallado confirmaron que no había daños en el casco de la nave ni pérdida de combustible, y que no se había registrado ningún tipo de daño ambiental.

Un avión de exploración argentino P-3B Orión sobrevoló la zona y confirmó que no se observaban manchas de aceite ni derrames de combustible. Advirtió sin embargo que hubo un aumento de la concentración de hielo con respecto a días anteriores.

El pasaje, además de dos argentinos, se completaba con turistas de Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australia, Alemania, Irlanda, Sudáfrica, Holanda, Suiza, Nueva Zelanda, Dinamarca, Filipinas, Rumania, Ucrania, Panamá, Guatemala, Colombia, Rusia, Indonesia y Honduras.

El número de expediciones turísticas a la Antártida crece cada año.

En la actual temporada del verano austral, unos 37 barcos con más de 14.000 pasajeros a bordo zarparon desde Ushuaia, ubicada unos 3.100 kilómetros al sur de Buenos Aires, rumbo a las tan atractivas como amenazantes aguas antárticas.

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