Baraldini señalado como conspirador contra Evo Morales

El país vecino pidió colaboración a la Argentina porque está tras la pista de una red de amigos argentinos ex carapintadas que tienen lazos con golpistas. Vinculan al grupo con un intento de magnicidio a Morales.
El ex coronel Luis Enrique Baraldini, investigado por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar en La Pampa, sigue activo a sus 71 años. El ex carapintada fue relacionado por el diario Página 12 con una red de militares argentinos golpistas que intentan desestabilizar al presidente de Bolivia, Evo Morales.

El medio porteño en su edición del martes informó que el vicepresidente de ese país, Alvaro García Linera, se comunicó con el embajador argentino en La Paz, Horacio Macedo, para pedirle colaboración en el control de los pasos fronterizos "por la eventual presencia de activistas argentinos en distintas regiones de Bolivia".

El gobierno de Morales está investigando los vínculos de la presunta estructura terrorista internacional con ex militares carapintadas, entre ellos el prófugo Baraldini. El jueves pasado, la Policía Nacional de Bolivia irrumpió en un hotel para atrapar a la banda. Un boliviano asimilado al Ejército de Croacia, un húngaro y un irlandés fueron muertos. Hubo dos detenidos y otros dos se escaparon. Morales pidió colaboración internacional para develar la trama de lo que denunció como un intento de magnicidio.

Baraldini habría tenido reuniones con algunos integrantes de ese grupo, comentó la prensa. Actualmente, como publicó LA ARENA, está prófugo por delitos de lesa humanidad y estuvo radicado en Santa Cruz de la Sierra hasta hace poco tiempo luego que en 2003 se fugara de la justicia. El juez federal Daniel Rafecas le dictó hace meses el pedido de captura internacional e Interpol lo tiene como uno de sus objetivos principales. El represor pampeano, que fue jefe de Policía en la provincia durante el denominado Proceso y encabezaba el grupo de tareas que secuestró y torturó detenidos políticos, se escapó apenas se reactivó la investigación judicial. En 2005 el Círculo de Oficiales del Ejército boliviano lo condecoró con la Gran Cruz por su vocación de servicio. Para protegerse, el carapintada fraguó su identidad y se hacía llamar Luis Pelliegre -Pellegri es su apellido materno-. Con ese nombre figuraba en el 2006 al frente de su escuela de equinoterapia el "Centro Ecuestre Especial".

Baraldini fue vinculado a una red ultraderechista que pretendía desestabilizar al gobierno de Morales. Hace varios meses que las autoridades de ambos países sospechan de las incursiones de ex carapintadas relacionados con las facciones de ultraderecha de Santa Cruz de la Sierra, Pando y Cochabamba. El diario El debate de Santa Cruz de la Sierra, en su edición del domingo, explicó que "los prófugos son de nacionalidad húngara, en tanto que los sospechosos de tener vínculos con el grupo son dos argentinos y uno que proviene de Hungría, aunque posee pasaporte de un país africano" y abunda en que "según las referidas fuentes, en el caso de los argentinos se trata de dos ex militares que forman parte de los 'carapintadas'. Uno de ellos tuvo contactos directos, semanas antes de la desarticulación de la supuesta célula terrorista con Eduardo Rózsa, señalado como el cabecilla del grupo".

Página 12 explicó que a principios de abril, el ex carapintada Jorge Mones Ruiz, "que encontró un nuevo conchabo como delegado argentino de UnaAmérica -una organización de ultraderecha que pretende ser la contracara de Unasur-, viajó a Bolivia y se habría contactado con Rózsa".

Mones Ruiz estuvo destinado como oficial de inteligencia del Ejército argentino en Bolivia durante un tramo de la última dictadura -en el mismo tiempo que Baraldini fue agregado militar allí- y suele jactarse del conocimiento de sus camaradas y ex camaradas bolivianos. En la comitiva argentina también viajó Liliana Raffo de Fernández Cutiellos, viuda del teniente coronel Horacio Fernández Cutiellos, muerto durante el intento de copamiento del Regimiento de La Tablada por parte del Movimiento Todos por la Patria (MTP). La mujer visitó en prisión al ex prefecto de Pando Leopoldo Fernández, acusado de conspirar contra el gobierno de Morales. La mujer y el mayor de Caballería, que se levantó en armas para impedir los juicios por delitos de lesa humanidad junto a Aldo Rico, habrían conseguido credenciales de corresponsales del diario Estrella de Oriente.

Entre los objetivos del viaje del ex oficial carapintada habría estado el reunirse con su camarada Baraldini, prófugo por delitos de lesa humanidad y radicado, en Santa Cruz de la Sierra, explicaron los medios nacionales.

La red.

Los retirados alineados con Mones Ruiz están activos en sus movimientos para ampliar sus redes. En los últimos meses recorrieron asambleas ruralistas en la Argentina para azuzar los reclamos del sector y la semana pasada aportaron concurrencia a la charla del ex presidente Eduardo Duhalde, quien anunció su deseo de volver a conducir el peronismo.

En Santa Cruz de la Sierra, los carapintadas hicieron empatía con las facciones lideradas por Branco Marincovic, el empresario sojero líder del comité secesionista de ese departamento boliviano caracterizado por las consignas racistas contra Morales. Marincovic es de origen croata y fueron varios los carapintadas que recalaron en la guerra de los Balcanes, entre ellos el oficial Rodolfo Barros, otro de los camaradas de Mones Ruiz y Baraldini.

La investigación que avanza en los tribunales bolivianos también le pidió un informe a la Dirección Departamental de Migración. Se quiere establecer en qué condición ingresaron al país los integrantes de la banda desbaratada. Según el director de Migración, Dionisio Rivas, el grupo burló los controles de los organismos de seguridad. El pedido de colaboración del gobierno de Morales a sus pares argentinos apunta a encontrar los tentáculos de las facciones que actúan en forma encubierta en Bolivia.

Comentá la nota