Barack renunció a la opción pública de salud

Los senadores demócratas acordaron ayer renunciar a una opción de seguro público de la atención médica y lograr así, en un nuevo esfuerzo negociador, que la polémica reforma del sistema de salud norteamericano pase por el filtro del Congreso. En su lugar, los legisladores dieron su acuerdo, al menos en principio, a un sistema de seguro privado que será supervisado por las autoridades federales. En un segundo punto del acuerdo, los demócratas acordaron ampliar el Medicare, un sistema que se ofrece a los jubilados a partir de los 65 años y que ahora comenzaría desde los 55.
La medida constituyó una concesión para lograr los votos de los senadores más conservadores del oficialismo y la derecha republicana, que se oponían a que el Estado asumiera los costos de la reforma sanitaria propuesta por el presidente Barack Obama.

El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, dijo al anunciar la decisión a los periodistas que se trató de "un acuerdo amplio".

Aunque no dio demasiados detalles de hasta donde llegará el pacto oficialista, dijo que "con el fin de la opción pública han aumentado las posibilidades de aprobar" una reforma que ha sido considerada prioritaria por la Casa Blanca.

De hecho, el presidente Obama dio su apoyo al compromiso alcanzado por los legisladores demócratas, convencido de que esto pondrá fin a meses de debates tan infructuosos como desgastante para su popularidad como presidente, que ayer bajó por primera vez al 46%, según una encuesta de la Universidad Quinnipac de Nueva York.

"El Senado hizo un progreso crítico la noche pasada con un nuevo proyecto que creo ayudará a allanar el camino para la aprobación final de un logro histórico para el pueblo estadounidense", indicó Obama poco después de una reunión privada con líderes del Congreso.

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