Barack Obama ofreció la reconciliación al Islam

Barack Obama ofreció la reconciliación al Islam
El presidente de los EE.UU. sostuvo que la relación de su país con los musulmanes "no puede y no estará condicionada a nuestra oposición a Al Qaeda".
Turquía, un país de mayoría musulmana permanentemente dominado por la tensión entre el integrismo y la modernidad, fue el lugar en el que Barack Obama envió un mensaje de reconciliación al mundo islámico: "Estados Unidos no está ni estará nunca en guerra con el Islam", aseguró el presidente norteamericano en un discurso ante el Parlamento turco, en donde resaltó: "La relación de mi país con los musulmanes no puede y no estará sometida y condicionada a nuestra oposición a Al Qaeda".

En la única visita de carácter bilateral de su gira, Obama destacó la importancia que concede a Turquía como un proyecto que ha sido capaz de conciliar el respeto a las tradiciones y las creencias religiosas con el deseo de libertad y prosperidad de los ciudadanos; el modelo de Estados Unidos para los países de Oriente Próximo.

Obama insistió en su respaldo a la incorporación de Turquía a la Unión Europea, pero recomendó, al mismo tiempo, que continúe con las reformas políticas necesarias para constituir una plena democracia, "incluido el respeto a las minorías", en alusión a la discriminación que sufre la minoría kurda.

El presidente norteamericano sorteó uno de los obstáculos diplomáticos de este viaje al evitar referirse por su nombre al genocidio turco contra los armenios a comienzos del siglo pasado, pese a que Obama lo había hecho antes varias veces en público. En lugar de eso, ha animado a las autoridades turcas a persistir en el esclarecimiento, junto con Armenia, de "los terribles sucesos de 1915".

El mensaje principal de Obama en esta visita es, no obstante, el de reforzar el papel que Turquía, "un crucial aliado", puede jugar como puente entre Occidente y el mundo islámico con el objetivo de hacer frente a crisis como las de Irak, Irán, Afganistán o el conflicto palestino-israelí en las que se ha comprobado que, para tener éxito, los países occidentales no pueden actuar solos.

El presidente norteamericano aprovechó su intervención ante el Parlamento para garantizar a los miembros del Islam que, después del período de enfrentamiento durante la gestión de George Bush, Estados Unidos cambió y ahora les tiende la mano.

"La relación de Estados Unidos con los musulmanes no puede y no estará sometida y condicionada a nuestra oposición a Al Qaeda", aseguró Obama. "Buscaremos amplios compromisos basados en los mutuos intereses y el respeto, escucharemos cuidadosamente, evitaremos malentendidos y buscaremos el terreno común". "Seremos respetuosos incluso cuando no estemos de acuerdo", afirmó.

El presidente norteamericano hizo un reconocimiento a los aportes que la religión del Corán hizo a lo largo de la historia en diferentes países, incluido Estados Unidos, y recordó que muchas familias norteamericanas conviven con miembros de esa confesión. "Incluyendo la mía", remarcó Obama, cuyo primer apellido es Hussein, cuyo padre creció bajo la fe musulmana, aunque prefirió el agnosticismo el resto de su vida.

Obama ofreció la reconciliación con el mundo musulmán, no sólo como un gesto de generosidad, sino como una necesidad para la seguridad de Estados Unidos y del resto de las naciones. "Nuestra alianza con el mundo islámico es esencial para derrotar a una ideología marginal que todo el mundo rechaza", dijo, en relación con el terrorismo que invoca a Alá.

Advirtió que, contra esa ideología, la fuerza puede ser necesaria a veces, pero añadió que "la fuerza por sí sola no puede resolver nuestros problemas ni es la alternativa al extremismo". "No se puede apagar un incendio con llamas", manifestó Obama, citando un proverbio turco.

El instrumento principal para derrotar el extremismo, de acuerdo a lo expuesto por el presidente norteamericano en esta visita, es el de extender la influencia de "los que creemos en el respeto a las religiones, a la ley y a la libertad". Estados Unidos y Turquía, según Obama, comparten esos valores y "juntos pueden tener un gran impacto en la aproximación de Oriente y Occidente". "Turquía y Estados Unidos pueden demostrar que una nación predominantemente musulmana y otra predominantemente cristiana pueden crear una comunidad internacional madura, respetuosa, más segura, próspera, sin tensiones entre las culturas", declaró en conferencia de prensa.

Minutos más tarde, Obama corrigió un poco esa referencia al afirmar que los países no deberían verse a sí mismos como cristianos o musulmanes sino como miembros de una misma comunidad de valores.

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