El año que Barack empezó como Obama y lo terminó como Bush

La reforma sanitaria marcó un triunfo, pero en la agenda externa hay coincidencias entre el demócrata y el republicano. ¿Un "Bush light"?
Un año atrás, la "obamamanía" estaba en su esplendor. Con su mensaje de cambio, Barack Obama seducía a los estadounidenses y despertaba esperanzas en todo el mundo. Durante su camino a la presidencia, se apoyó en su encendida retórica para dibujar un rutilante ascenso como la contracara de George W. Bush. Prometió recobrar la confianza en el exterior y ponerle fin a la arrogancia norteamericana para recuperar la senda de liderazgo moral. Pero este 2009 que finaliza muestra a la otrora promesa cerca, peligrosamente cerca, de su antecesor.

"Bajo la presidencia de Bush, Estados Unidos llevó al punto máximo su intervencionismo. Nosotros buscamos sumar el idealismo que ha estado presente en otros momentos de nuestra política exterior, sin desmerecer el pragmatismo. La mezcla de ideales y de acciones concretas marca la doctrina Obama", reveló a PERFIL un alto funcionario del Departamento de Estado que asumió este año.

Es cierto que la reforma al plan de salud evidencia un profundo giro en la política interna con respecto a las prioridades que había trazado Bush, pero son tantas las continuidades que se observan en las decisiones de la agenda externa entre ambos presidentes, que algunos de sus desilusionados votantes ya no hablan de Obama: prefieren referirse a un "Bush light".

"El ala izquierda de Estados Unidos está frustrada. Ellos hablan de Obama como un pequeño Bush y sienten que el presidente los traicionó al no avanzar con las reformas progresistas que había anunciado como el cierre de Guantánamo, el juicio a los oficiales de la CIA y ponerle fin a la guerra", explicó esta semana Newsweek en un artículo titulado: La guerra al terrorismo de Obama.

Un reciente ensayo publicado en Stratfor Global Intelligence, uno de los think tanks más importantes de Estados Unidos, el analista George Friedman marca las similitudes entre Obama y Bush. "Con Irak, Obama continúa la política gradual de Bush de retiro de tropas. En Afganistán, el presidente completa el plan de envío de tropas que inició su antecesor en 2001. Con Irán, tampoco hay modificiaciones y siguen las sanciones a Teherán. Incluso con Rusia se mantiene la ampliación de la OTAN hacia los límites de Moscú", explicó el editorialista del New York Times en su paper titulado: 2009 en perspectiva, el año de Obama.

El discurso de aceptación de Obama del premio Nobel de la Paz también mostró coincidencias entre los últimos dos habitantes de la Casa Blanca. La justificación de la guerra como algo que "en algunas ocasiones es necesario", sonó a retórica de Bush. Y la defensa de la sangre derramada de los soldados estadounidenses para proteger en las últimas seis décadas a occidente, fue tan busheano que hasta John McCain y Sara Palin se sintieron orgullosos de oír esas palabras.

A pesar de que había despertado esperanzas en América latina, Obama también está perdiendo adeptos en esta región del planeta. La aceptación de las elecciones que se realizaron en Honduras, algo sólo compartido por tres países latinoamericanos, y la instalación de bases militares en Colombia, fueron dos mazazos a la esperanza latina.

Y hasta el mundo musulmán empieza a tener reparos. Seis meses después de aquél histórico discurso de Obama en El Cairo, la paciencia se acaba. "La incapacidad de detener la avanzada israelí desiluciona desde Medio Oriente hasta Marruecos. Son los jóvenes los más resentidos: habían creído en la figura de Obama", aseguró esta semana Foreing Policy en un artículo titulado "¿Perdiendo El Cairo?".

Un reciente libro está generando amplio debate en los Estados Unidos. Se trata de El fin de la influencia, un trabajo que advierte que ese país ha dejado de ser el que más preeminencia tiene en el mundo. Obama había llegado a Washington hace un año para revertir ese proceso. Por lo visto, no lo ha logrado. Por estar cerca de Bush.

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