Baño de silencio después de una charla con el técnico.

BOCA: Fue en el vestuario. Luego, una práctica sin alegría, y sin ánimo para hablar con la prensa, salvo el Pato.
Aunque los rayos de un potente sol iluminaban la mañana porteña, en Casa Amarilla el clima no era nada bueno. La vuelta de Boca a las prácticas, luego de la caída ante Independiente, tuvo un condimento muy particular, casi impropio de la era Ischia. Los periodistas no pudieron ingresar al predio hasta que los jugadores no salieron al campo. Fue una orden del técnico, quien quiso charlar en privado con los jugadores, lejos de las cámaras, las lentes y los cuadernos. En buenos términos, pero con énfasis, el técnico tuvo la palabra y buscó reactivar al plantel, devolverle la confianza, tocarle el orgullo. En ese marco, ¿Juan Román Riquelme habrá comentado con algún compañero la decisión que ya había tomado', ¿Sabía alguno que ya no volvería a la Selección?

Al fin, se abrieron las puertas. Y allí, donde la costumbre es ver a un grupo alegre luego de un domingo exitoso, esta vez reinaron el silencio y las miradas bajas. No se oyeron sonrisas, no se vieron cargadas ni juegos, como es habitual. En la cancha principal, apenas trabajaron los que habían sido suplentes el domingo, además de los arqueros. Luego jugaron un picado. Otra muestra del estado de ánimo fue la decisión de no hacer conferencia de prensa, como sucede tras cada práctica del equipo, cuando se designa a un jugador para atender a los periodistas. "Los jugadores no están de ánimo para hablar", fue la explicación oficial.

Aún así, Roberto Abbondanzieri, por experiencia y condición natural de líder, dio la cara. Encontró en el calendario, quizás, una excusa para un rendimiento que nunca fue convincente: "Nos tocó jugar muchos partidos en lo poco que llevamos del año y las derrotas las mezclamos con victorias". Y dio una explicación sin demasiado análisis cuando se le preguntó por qué Boca comenzó mal, por qué le cuesta crear situaciones, por qué el nivel de juego es preocupante: "No sé cuál es puntualmente la falla. Tenemos un gran equipo y debemos demostrarlo en la cancha. Pero tampoco nos volvemos locos por este momento", comentó.

Abbondanzieri cerró con un mensaje esperanzador: "A medida que pasen los partidos, el margen de error se achicará y no podremos equivocarnos más. Pero es muy pronto: dejar a Boca afuera de todo en la quinta fecha es una locura". Sabrá él si sus palabras son de compromiso o si realmente cree que el Clausura aún es posible.

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