Un baño de realidad para el mundo financiero

Un baño de realidad para el mundo financiero
Cristina Fernández de Kirchner defendió los cambios a la Carta Orgánica del BCRA que Marcó del Pont promovió en 2007. Son ajustes que derriban simbolismos de la etapa neoliberal y ajustan el funcionamiento de la entidad a su realidad actual.
La designación de Mercedes Marcó del Pont al frente del Banco Central reflota la iniciativa que la economista presentó en 2007 para modificar la Carta Orgánica de la entidad. En aquel momento, como diputada oficialista, Marcó del Pont trabajó en un proyecto de ley que apuntaba a que el objetivo de la Carta Orgánica de "preservar el valor de la moneda" tuviera también en cuenta "el sostenimiento de un alto nivel de actividad, asegurando el máximo nivel de empleo posible". El principal opositor al proyecto fue el ahora removido Redrado. Entusiasmados con retomar la iniciativa política, diputados kirchneristas consultados por Página/12 indicaron que "la discusión del proyecto se debería dar en conjunto con la del Fondo del Bicentenario" que, según adelantaron, sería el 3 de marzo, en el inicio de las sesiones ordinarias. Allí comenzarían a negociar el entramado de alianzas para avanzar sobre la iniciativa.

La Carta Orgánica establece la autonomía del Central respecto del Poder Ejecutivo y designa como misión de la entidad la "preservación del valor de la moneda". Su formulación actual está heredada de la convertibilidad y la matriz simbólica neoliberal. Respondía a una necesidad de parte del esquema de paridad cambiaria, que suponía la desaparición de la política monetaria, debido a que el objetivo del Central se supeditaba a mantener el "1 a 1". En lo formal, el reflejo es la Carta Orgánica, que además establece que el BCRA "no está sujeto a órdenes, indicaciones o instrucciones del Poder Ejecutivo". Ese fue uno de los argumentos que utilizó Redrado en su defensa. La iniciativa de Marcó del Pont, en cambio, establece que debe haber "coordinación" entre el Ejecutivo y la autoridad monetaria, aunque sin subordinación.

El proyecto de ley de la entonces diputada había recibido la aprobación de la Comisión de Finanzas, aunque antes de llegar al recinto fue frenado por Martín Redrado. El texto modificaba dos aspectos clave. Por un lado, que la preservación de la moneda como misión fundamental debía realizarse "de un modo consistente con las políticas orientadas a sostener un alto nivel de actividad y asegurar el máximo empleo de los recursos humanos y materiales disponibles".

Además, agregaba que "el Banco coordinará su cometido con el Poder Ejecutivo, sin estar sujeto a órdenes, indicaciones o instrucciones de este último respecto del manejo de los instrumentos de su competencia". Como ejemplo de ello ponía al Consejo Monetario brasileño, integrado por los ministros de Economía y Planeamiento y el titular del Central. Es similar al ente que creó ayer la presidenta Cristina Fernández, lo que implica otro aval al proyecto de Marcó del Pont.

"Hay que sumarle a la estabilidad de la moneda la generación de puestos de trabajo y el crecimiento de la economía", indicó CFK, en su defensa del proyecto. En términos políticos, su tratamiento en el Congreso le permitiría al kirchnerismo retomar la iniciativa política de perfil progresista, después del desgaste del verano. Además, fuentes del oficialismo consultadas por este diario indicaron que buscarán aprovechar que la oposición quedó dividida luego del apoyo de Cobos a la remoción de Redrado. También aspiran a conseguir el respaldo de los legisladores del centroizquierda.

"Hasta ahora se venía especulando con el tema de la Carta Orgánica y con la modificación de la ley de entidades financieras, pero con esta designación –de Marcó del Pont– se avanzó cinco casilleros", graficaron a Página/12 encumbradas fuentes del Frente para la Victoria.

La modificación de la Carta Orgánica permitiría estar más en línea con el actual diseño económico. En el esquema de flotación administrada que lleva adelante el Gobierno, el tipo de cambio nominal no es el único objetivo, a diferencia de la convertibilidad, sino que es parte de un conjunto de múltiples objetivos. Entre ellos está el nivel de precios, pero también está, por ejemplo, mantener la competitividad.

Esta situación guarda relación con los dos cambios que pretendía introducir Marcó del Pont. Por un lado, el tipo de cambio competitivo –principal eje del modelo económico– es una política de empleo y producción, con lo que el Central actúa también en función de ello. Incluso, la depreciación paulatina que lleva a cabo el BCRA contradice la preservación del valor de la moneda, puesto que la hace más barata frente al dólar. Pero además, el nivel de competitividad lo fija el Ejecutivo, por lo que la coordinación se produce diariamente entre el Gobierno y el Central.

Hasta ahí, los cambios introducidos responderían a una formalidad de adecuar las instituciones a las condiciones económicas actuales. "Hay que modificarla para no vivir en un estado de hipocresía. Emprolija el funcionamiento", resaltó una alta fuente del Central. Remarcaron que es en cierto modo simbólico, pero con alto contenido político, legitimando el modo en que se opera. Sobre todo, constituye un avance en destruir el conjunto de simbolismos neoliberales, en este caso, la fantasía de que la política monetaria –y por lo tanto cambiaria– debe procurar únicamente "pisar los precios", de forma autónoma y descoordinada de la política económica en general. Argumentos que suelen esgrimirse en más de una discusión actual por representantes de la ortodoxia.

El diputado Carlos Heller, cercano al oficialismo, espera que la designación cambie el rumbo del BCRA. "En 2007, la principal oposición a cambiar el sentido del Central fue de Redrado. Ahora con Marcó del Pont a cargo de la autoridad monetaria y con distintas fuerzas de centroizquierda en el Parlamento, espero que se pueda sacar adelante una ley como ésta", resaltó a Página/12. El proyecto recaería en la comisión de Finanzas –conducida por el cívico Prat Gay–, pero el oficialismo se aseguraría también la participación de Presupuesto, con Gustavo Marconato a la cabeza. "Indefectiblemente, el Central está destinado a cambiar su perfil, siempre en línea con lo que pasa en otros países del mundo", concluyó ante este diario el senador Nicolás Fernández (FpV Santa Cruz).

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