Banfield tomó aire con dos penales de Lucchetti

Envuelto en una crisis interna que aún no superó, se impuso por 2 a 0 a Arsenal, que sufrió la tercera derrota consecutiva
La crisis no conoce fronteras. Les llega a todos: a chicos y a grandes. Tal vez, a la sombra de Lanús, el líder convincente del Clausura, que suma varias temporadas de actuaciones altivas y un respeto que se extiende, Banfield mira de reojo lo que ocurre en su interior. Discusiones entre sus integrantes, dudas entre las autoridades, un cóctel que hasta alcanza al entrenador Jorge Burruchaga, que no sabía cómo salir de una extraña situación. Bertolo (ingresó en los últimos minutos) y Bustamante, dos de los supuestos protagonistas del conflicto, esperaron en el banco de los suplentes, mientras sus compañeros lucharon contra sus limitaciones y contra Arsenal. Y, al final, con dos penales (el primero no fue), marcados por Cristian Lucchetti, cortó una pequeña serie de dos derrotas seguidas y, al menos, encontró algo de alivio.

No jugó muy bien. Pero, a esta altura, poco importa. Había que ganar para despejar fantasmas. Si hasta Burruchaga podría haber caído en esta historia de histerias y confusiones. Y, de alguna manera, trasladó ese compromiso en su amigo y colega Daniel Garnero: ya son tres caídas seguidas, extraño en el caso de Arsenal, acostumbrado casi siempre al orden y al éxito.

Le costó tanto a Banfield, que resultó la primera victoria del Taladro frente a Arsenal en su casa en la primera división. Por eso, se entiende, esa mueca de alivio de varios de sus protagonistas luego del triunfo, respaldado en la intensidad, en la entrega y en no mucho más. Primero, festejó un penal curioso: Matellán y Silva cayeron en el área y el joven Javier Ruiz (reemplazante de Juan Pablo Pompei), determinó el penal que luego anotó el guardavalla.

Arsenal pudo empatar, Banfield debió elevar el score, pero las piernas sin sentido fueron parte influyente en casi todo el desarrollo. Hasta que otro penal contra Arsenal (toda una curiosidad), resolvió el juego: Campestrini se llevó puesto a Fernández. Y Lucchetti marcó el 2-0, el resultado ideal para recuperar la serenidad.

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