BANFIELD 2 - RIVER 0: Sur, papelón ¿y después?

River perdió con Banfield porque repitió miserias habituales: falló atrás, no tuvo fricción, le faltó juego y no hizo goles. ¿Ortega y Gallardo pueden salvarlo?
Desde que el olmo es olmo, no te da peras ni aunque lo zamarrées un día entero...

Adhieren el plantel profesional de River Plate, su cuerpo técnico y los dirigentes. Lo padece su sufrida gente, que va a todos lados y se tiene que restregar los ojos para entender, y aceptar que es lo peor, que el horizonte se vislumbra destemplado. Porque en un humilde y sencillo acto como lo es una primera fecha de campeonato, se amontonaron miserias repetidas de todo tipo y color. Y de entrada nomás, como para no crear falsas expectativas.

Al minuto y 13 segundos, después de un pelotazo cualunque de Bustamante, Cabral desefundó el tomo I de cómo no se debe rechazar y Silva, puntual, puso a River de rodillas. ¿O no es estar de rodillas si fallás atrás, no contenés ni creás en el medio, desperdiciás todo en ataque y estás 0-1?

Ortega y Gallardo son dos nombres pesados en la historia del fútbol argentino, pero nunca ganaron algo estando solos. Como cada estrella, necesitan un equipo alrededor. Y más todavía si sus versiones en este reencuentro son tan vacías. Por lo tanto, el combo es letal y las rodillas duelen. ¿Será por el dolor de ya no ser?

Gallardo necesita la pelota y Ortega también. Ambos necesitan espacios, y Banfield (obviedad gigante) no se los dio. Y hoy, Ortega no está para jugar de punta y de espaldas al arco para recibir bochazos aéreos como ayer. Una sola vez se juntaron y terminó con el hombrazo del Burrito en el palo, situación que desnudó otra de las claves de esta caída: aun sin juego, River creó chances clarísimas. Una tras otra las despilfarró. Andrés Ríos dos insólitas, Cabral otra y Augusto Fernández la última. ¿No es casualidad que el último gol de visitante haya sido el de Gallardo en la Bombonera, no?

Gorosito, de mínima, surge desorientado. Dejar afuera a Buonanotte no se incluye dentro de la lógica, como insistir con Cabral luego de relegarlo al final del Clausura, insistir con Abelairas o que (sin Fabbiani) Ríos sea su 9 tras ni llevarlo a la pretemporada. ¿Será por este ida y vuelta casi esquizofrénico que un tipo probado en Paraguay y en torneos internacionales como Paniagua pareció un principiante?

Banfield ya tiene todos los tips de Falcioni: presión, rigor, juego aéreo y concepto de equipo, hechos que enaltecen a sus intérpretes. Silva y Fernández son una pesadilla para cualquier defensa. Erviti corre y juega. James Rodríguez puede ser la revelación del campeonato y también pone. No es necesario un ping pong de rebotes o pelotas divididas: Banfield ganó en proporción de 10 a medio. Acá acertó Pipo: a River, entre tantas cosas, le falta fricción.

Hace justo un año ni el más pesimista hincha de River podía imaginar un último puesto. Varios de estos jugadores lo hicieron y hay dudas contundentes sobre al aprendizaje de tan contundente lección.

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