Banfield está bien de la cabeza y el Ciclón sufre una cefalea crónica

En el Bajo Flores, con un gol de Sebastián Fernández, el Taladro alargó su racha ganadora y superó 1-0 a San Lorenzo, un torbellino de nervios
El fútbol se juega con la cabeza. En realidad, casi todo lo maneja el cerebro: lo que hacemos, lo que no hacemos. En el juego, en la vida. La inteligencia gobierna, también en este maravilloso deporte. A los hábiles, a los combativos. A los talentosos, a los rústicos. El cerebro nos lleva, nos maneja, nos expone. Banfield está bien de la cabeza. Parece una frase de ocasión, perdida en algún vacío cajón. Pero allí comienza todo: lo bueno, como en este capítulo. Lo malo, como se contará líneas más adelante. La cabeza de Banfield, el puntero del certamen, mano a mano con Newell´s, el único invicto, el ejemplo mejor de lo que se entiende como conjunto solidario, no se confunde, no se marea. Está bien porque Julio Falcioni confecciona una estructura sencilla de comprender y porque cada uno de los intérpretes -los que defienden, los que atacan; los que juegan, los que esperan- lee el libreto y lo ejecuta tal cual.

Claro: no siempre lo hace muy bien. De hecho, contra San Lorenzo no mereció el halago del 1-0, apenas si su imagen expresó una utilitaria versión del conformismo. Pero hubo un contraataque -uno de los tantos que lanza con velocidad-, Erviti levantó la cabeza y encontró en soledad a Sebastián Fernández, que envió un derechazo tremendo que chocó con el travesaño y terminó en la red. Un golazo. De manual, como suelen decir tantos.

Casi, casi, sólo eso expuso Banfield, ese conjunto que se acostumbró a ganar: ya son cuatro triunfos seguidos. Líder. Y anhelo de primer título de su historia. Pavada de metas tiene el Taladro como para apichonarse. ¿Que no brilla? ¿Que no deslumbra? ¿Que Erviti y James Rodríguez son los socios fantasmas del talento? Pero se defiende de maravillas. Suerte de cerrojo del siglo XXI. Y cuando la pelota viaja por el aire, hacia la otra frontera, para qué seguir. Fernández y Silva pasan por la caja para cobrar. Sin trámites, directamente.

No es el caso. Banfield, contra San Lorenzo, parece un conjunto timorato, apático, que no surge como líder de ningún certamen. Pero no necesita aspirinas. Tiene tan claro todo, está tan bien de la cabeza, que no se marea, no se confunde. No se agobia: sabe muy bien lo que es y hacia dónde va. Aun cuando es superado por San Lorenzo, no desconfía. Sabe que su testa es lógica pura, mientras que el Ciclón es un torbellino de nervios. Desde afuera, los que transmite Diego Simeone. Desde adentro, lo que expresan los jugadores, suerte de gladiadores que toman la lanza y van hacia el vacío. Literalmente, hacia el vacío.

Aun cuando ganaba en la Sudamericana -quedó eliminado-, aun cuando se imponía en el certamen doméstico -quedó a seis puntos de la cima-, el Ciclón es una suerte de corriente eléctrica en estado permanente. No hay pausas, no hay ideas. No hay fútbol, lesionado hasta quién sabe cuando Leandro Romagnoli. Rivero, algunas veces, y Juan Manuel Torres, otro tanto, dos valores aguerridos, tomaban la pelota y levantaban la cabeza. No es, precisamente, la función de ambos. Menseguez bajaba varios metros y, así, decrecía su compromiso ofensivo.

Una suerte de cefalea crónica sufre San Lorenzo que, aun así, no mereció esas manos vacías. No fue inferior, por ímpetu, por lo menos, que la limitada versión de puntero adversario que tuvo ayer enfrente.

Se maniata solo. Solito. Porque los avances de Pintos dejaron hace tiempo de ser una sorpresa. Ya los conocen todos. Y el Kily González, en el otro sector, ensaya un par de pelotazos que vuelan sin futuro. Termina la aventura, otra vez, con tres delanteros, tan inofensivos como el ahora cuestionado Romeo. Sus jugadores deben estar mareados; deberían tener todo más claro. Como lo tiene Banfield.

Cariño por Erviti y Méndez

Los hinchas de San Lorenzo no se olvidan de sus símbolos. A pesar de que hoy juegan con otra camiseta, en este caso, con la de Banfield, ovacionaron a Walter Erviti (campeón del Clausura 2001) y a Sebastián Méndez (campeón del Clausura 2007). Y a Erviti lo aplaudieron con el resultado sellado.

LO DESTACADO

Rivero salió con una lesión en el muslo izquierdo

Diego Rivero, el capitán del Ciclón, le dejó su lugar a Axel Juárez por una molestia en el muslo izquierdo. Fue ovacionado por el público.

LO IMPORTANTE

El debut de Víctor Meza, un delantero muy alto

Víctor Meza, un delantero de 22 años, de 1,88 metro, proveniente de Italiano, hizo su presentación en San Lorenzo, en lugar de Romeo.

LO NEGATIVO

Migliore fue al área rival y cometió una insólita falta

No puede con su genio. En el final, el Ciclón tenía un córner y el arquero fue a cabecear. Empujó a un defensor y terminó el partido.

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