Bandas y torres.

Bandas y torres.
AMISTOSO / TIGRE 1 - COLON 2: Con el recurso de ir profundo por los costados y con Fuertes-Nieto, el Sabalero se llevó el amistoso ante un Tigre aún en formación.
El amistoso que ayer jugaron Tigre y Colón tuvo dos tiempos con diferentes dueños: el primero fue del Matador, el segundo del Sabalero, que fue el más efectivo y prometedor por sus variantes de juego.

Se cae de maduro que Colón lleva el sello Mohamed: línea de tres en el fondo, salida siempre por abajo y, principalmente, ataque por las bandas. Esto último fue lo que le permitió en el segundo tiempo cambiar la historia, con un Ricky Gómez inspirado y derrochando recorrido. Tanto el gol de Federico Nieto como el de Caire vinieron precedidos de un desborde por la izquierda. Otro que aprovechó la banda derecha fue Pablo Jerez (increíble ver jugar a Jerez contra Tigre, su anterior club), quien también cumplió de stopper. Pero a este conocido libreto de juego, Colón le agregó otro ingrediente: dos de área. Las dos torres que son Fuertes y Nieto funcionan como referencia, haciendo del pelotazo a ellos una alternativa válida al tiki-tiki, marca registrada.

El medio de Tigre. La primera parte había sido muy friccionada, con mucha pierna fuerte, encontró al equipo de Diego Cagna mejor parado en la cancha. La sociedad Matías Giménez-Martín Morel, por momentos, manejó la pelota y creó peligro, tanto fue así, que el zurdo cambió un tiro libre por gol a los 20 minutos clavando un zurdazo abajo. Al mismo tiempo Colón no podía conectar sus líneas y eso le impedía generar juego asociado, su arma más importante. Pero después lo subsanó.

La defensa fue lo más sólido del Matador. Manzur anticipó y ganó por arriba, en buen encastre con Norberto Paparatto como dupla central. Lo menos sólido en Tigre fue la estructura que más cambios sufrió: el mediocampo, ya sin Castaño, Rosano y Rusculleda. Porque Oviedo, Gimenez y Morel pasaban en todas al ataque, pero a la hora de volver dejaron demasiado expuesto a Mariano Pasini, que jugó de volante central y única contención. Ese desbalance le costó el partido. Colón se fue contento con su primer triunfo.

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