A dos bandas, los bancos presionan por una salida política

A dos bandas, los bancos presionan por una salida política
La crisis puso en jaque las previsiones financieras de la City y activó la actuación de sus principales operadores en el Congreso y la Casa Rosada. Encontraron respuesta en el PJ, la UCR y sectores del peronismo opositor.
Ni la Justicia. Ni el Congreso. Los bancos en la Argentina fueron finalmente quienes exhibieron mayor eficacia para intervenir en el enfrentamiento político que se desató por las reservas del Banco Central. Movidos por el riesgo que acecha a sus negocios y las pérdidas millonarias en sus inversiones en bonos, avanzaron con gestiones secretas ante el oficialismo, la UCR y el peronismo opositor en procura de una salida política. Los radicales respondieron soltándole la mano a Martín Redrado, como una forma de colaborar con una primera resolución de la crisis. Sin embargo, la intervención de los bancos, sigilosa pero firme, terminó por despertar la ira de la titular de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, quien ayer denunció un pacto secreto entre el PJ y el radicalismo.

Los bancos nacionales agrupados en ADEBA asumieron el papel protagónico de las negociaciones que se tejieron en los arrabales del Congreso y la Casa Rosada. Llevaron a los oídos de legisladores y funcionarios expresiones de pavor frente a la forma como el enfrentamiento político por las reservas había comenzado a corroer ganancias y previsiones financieras.

El mercado financiero local había volcado por miles de millones de dólares a la deuda doméstica frente a la expectativa despertada por la garantía del pago con reservas.

La incertidumbre también empujó las tasas y quebró las previsiones que habían delineado los economistas de los bancos.

De pronto, la resistencia de Redrado y las denuncias de la oposición ante la jueza María Inés Sarmiento torcieron el rumbo que habían imaginado las inversiones bancarias y los llamados se dispararon desde la City.

"Es lógico que los bancos nos pidan calma y también es razonable que salgamos nosotros a pedirla por ellos", reconocían ayer en la primera línea de la UCR.

Cuando los banqueros llegaron a las puertas de los principales operadores políticos del oficialismo, las respuestas que encontraron buscaron redirigir sus pasos hacia la oposición con el argumento de que habían sido los culpables de frenar el fondo.

Tanto desde el ámbito político como del bancario reconocieron gestiones de los representantes del Banco Galicia, que figura en la cresta de exposición en el mercado local, como de Guillermo Cerviño, del Comafi. ADEBA había sido la primera entidad en La Asociación de Bancos de Capital Nacional (ADEBA), dirigida por Jorge Brito, titular del Banco Macro, pidió que el presidente del Banco Central, Martín Redrado, presente la renuncia a su cargo y apoyó el pago de la deuda con la utilización de reservas.

ADEBA, presidida por Jorge Brito, titular del Banco Macro, había sido la primera en pedir a través de un comunicado la renuncia de Redrado y en apoyar el pago de la deuda con la utilización de reservas.

Pero las gestiones de las últimas jornadas incluyeron a otros.

Desde el interior de la integración del Congreso, el diputado y banquero Carlos Heller fue el encargado de reproducir entre sus compañeros de bancada las preocupaciones que atravesaban el sistema financiero.

Los bancos extranjeros tienen un canal preferencial a través del presidente de ABA, Mario Vicens, quien fue secretario de Hacienda durante el gobierno de la Alianza y tenía como interlocutor dilecto en el Congreso al entonces diputado Raúl Baglini, quien ahora es el asesor económico del vicepresidente Julio Cobos.

Con experiencia de gobierno a cuestas y ansias de volver a serlo, el senador radical Gerardo Morales y Baglini repitieron a sus correligionarios en las últimas horas que la resolución del uso de las reservas debía ser tomada como "una decisión del Estado" argentino. Era también una forma de explicar las razones por las cuales habían abandonado a Redrado a su suerte y sugerían un acuerdo político en el Parlamento.

El regreso de Cobos a sus vacaciones en Chile fue un gesto también leído por los financistas como una respuesta a sus prédicas. Paralelamente, los bancos extranjeros que intervienen en el canje, como el City, buscaron en el Palacio de Hacienda los mecanismos para resucitar la operación tras el impacto causado por el embargo dispuesto por el juez de Nueva York Thomas Griesa.

La trama de acercamiento que habían hilvanado los ejecutivos y la dirigencia política la rasgó ayer Elisa Carrió, quien denunció un pacto entre la UCR y el Gobierno. En el supuesto trueque denunciado por la Coalición Cívica, el oficialismo contaría con apoyo para darle respaldo parlamentario al decreto que creó el Fondo del Bicentenario y, a cambio, la caída de Redrado permitiría a los radicales colocar un pie en el Banco Central a través de la figura del actual vicepresidente, Miguel Ángel Pesce, quien supo integrar las filas de Cobos. Con duros términos, el Comité Nacional le respondió que la denuncia sólo podía nacer de la "ignorancia o la mala fe".

Sin embargo, una luz se encendió al final del túnel que lleva a una resolución de la crisis a través de las tratativas que abrió el oficialismo con otros bloques del Congreso. Las negociaciones dispararon múltiples hipótesis de salida. Entre las más probables figura un acuerdo con las bancadas de centroizquierda que permita llevar el debate del uso de reservas al Congreso a cambio de allanar el camino para validar el DNU del Fondo del Bicentenario. Tratativas comandadas por el diputado Néstor Kirchner desde la quinta presidencial de Olivos. La estrategia resolvería la crisis política pero no alcanza para alejar a los buitres de las reservas.

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