Una banda de federales organizaba secuestros desde la comisaría 44ª

Una banda de federales organizaba secuestros desde la comisaría 44ª
La Justicia ya ordenó la detención de tres uniformados. Falsos operativos de seguridad para raptar y luego pedir rescate. Un ex goleador de Boca negoció por las víctimas
Jorge Gregorio Díaz estacionó la camioneta en la puerta de su casa y entró corriendo. Atrás frenaron tres autos y bajaron seis hombres. “¡Alto, policía!” gritaron antes de perseguir a Díaz portando insignias, armas y chalecos de la Federal. El vecino del departamento uno les abrió el paso pensando que se trataba de un operativo, los hombres fueron directo al número dos, donde vive Díaz, quien ya había llamado a un amigo para avisarle: “Me agarran, me agarran”. Era tarde. Los policías entraron, lo golpearon, dieron vuelta la casa, y se lo llevaron junto a un conocido que recién se había asomado a la puerta. Diez minutos después, Enrique Omar Zabala, subinspector de la seccional 44ª, pedía 40 mil dólares a la ex mujer de Díaz a cambio de su libertad. Después de dos meses de escuchas telefónicas y declaraciones testimoniales, el viernes pasado, el fiscal federal Federico Delgado identificó a los miembros de la banda y le pidió al juez del caso, Marcelo Martínez de Georgi, que ordene la detención del subinspector Zabala y de dos policías más de la seccional 44ª, Julio De Rose y Héctor Miño. La orden judicial también incluyó a Fernando Morales, Christian Gabriel Galuzzi, un barrabrava de Vélez, y a Mariano Gastón Hierro, también vinculado con el club. Las desgrabaciones de sus conversaciones telefónicas mostraron que ésta no era la primera ni la única actividad delictiva del grupo.

El secuestro ocurrió el 4 de enero a las ocho de la noche en Manzoni 362, Liniers. Los hombres habían llegado en tres autos polarizados, un VW gol gris, un peugeot 504 negro y 206 bordó que traía en el techo la sirena encendida que usa la policía cuando trabaja sin patrulleros. A Díaz lo metieron sangrando en un auto y a su amigo, Alejandro Romano, en otro. Un vecino vio todo desde la vereda de enfrente, le pareció sospechoso y llamó al 911. Así comenzó una investigación judicial que descubrió a esta banda de policías asociados con barrabravas de fútbol que realizaban falsos operativos para secuestrar gente, cobrar el rescate y liberarla horas después. Nunca elegían un objetivo al azar. La maniobra consistía en secuestrar delincuentes que, por sus problemas con la ley, difícilmente harían la denuncia.

Los investigadores sospechan que muchas veces vendían lo que encontraban en los operativos. En el caso de Díaz, tiene antecedentes por venta de drogas. La noche del secuestro, la banda rompió hasta el inodoro de su casa: suponen que estaban buscando cocaína.

–Hola, quiero hablar con mi marido, quiero saber a qué comisaría lo llevan –pidió Nelly Castillo la noche del 4 de enero cuando le avisaron que se habían llevado a su ex pareja. Un minuto después preguntó: “¿Y con la plata, qué hago con la plata?”. Esa información consta en la desgrabación del Nextel de Nelly, que negoció con los policías secuestradores junto a un amigo íntimo de Díaz, el ex futbolista de Boca Carlos Damián Randazzo.

A Nelly la convocaron en una esquina del barrio de Liniers para darle una prueba de vida. Según declaró ante la Justicia, la señora llegó al lugar y se encontró con cuatro policías de la Federal que decían ser de la división “drogas peligrosas”. La acompañaron al VW gris y le mostraron a Díaz, quien le pidió que juntara la plata y pagara. El resto de la noche fue caótica. En un momento, hasta pasó un móvil de la 44ª, saludaron y siguieron su camino. Los investigadores todavía tratan de determinar si el resto de los miembros de la seccional dejaba la zona liberada.

Los policías secuestradores pasearon a los secuestrados en auto sin salirse de la jurisdicción de la comisaría 44ª mientras se comunicaban a cada rato con Nelly y con los secuestros desde la comisaría combinación con barrabravas de vélez. modus operandi y escuchas telefónicas Randazzo para arreglar el pago. La llamada al 911 había alertado a la División Antisecuestros que los seguía a cada paso sin mostrarse para cuidar la vida de Díaz y de su amigo. A las cuatro de la mañana, la banda sospechó que estaban siendo vigilados y los largaron.

–¿Me voy o me quedo? –dice Nelly a Zabala en una conversación por Nextel.

–Señora, a su marido ya lo largamos, hablamos con él –le responde el policía.

Por sus antecedentes, Díaz intentó no ir a la policía cuando lo liberaron. Sin embargo, ya era tarde, la investigación ya había empezado.

SERÁN COIMEROS PERO MUY PROLIJITOS. Dos policías de una comisaría de Esteban Echeverría fueron detenidos y desafectados de la fuerza, acusados de haber exigido dinero a tres ciudadanos peruanos para no iniciarles una causa por drogas con pruebas falsas.

En un allanamiento ordenado por la Justicia se secuestró una bolsa con droga no declarada y la computadora de uno de los involucrados en el caso donde, se cree, constan los datos de todas las personas a quienes ya les cobraron coimas por casos similares.

El Ministerio de Seguridad bonaerense confirmó que los dos detenidos son el oficial Cristian San Martín y el teniente primero Ignacio Velásquez, de la comisaría de El Jagüel, quienes ya fueron desafectados por orden del ministro Carlos Stornelli. También se separó de la fuerza al teniente primero Andrés Fuentes Prieto, quien era el jefe de calle de esa comisaría y se encuentra prófugo.

El hecho comenzó el sábado cuando personal de la comisaría de El Jagüel detuvo a dos hombres y una mujer, ambos de nacionalidad peruana, aparentemente por tenencia de marihuana. Los apresados declararon que se dedicaban a la confección de remeras y que esa droga que les encontraron no era suya.

Inmediatamente fueron llevados a la oficina del jefe de calle, donde –de acuerdo con los investigadores– el oficial puso una bolsa con droga sobre la mesa y les dijo que si no le entregaban dinero les “armaba” una causa por drogas y por tenencia de dinero falso.

La fiscal María Delia Recalde recibió la denuncia de las víctimas y, tras informar a Asuntos Internos, ordenó un allanamiento en la comisaría y la detención de los tres policías intervinientes en el hecho.

BLA MÁS FUERTE QUE TE ESCUCHO. Apenas ocurrió el secuestro, la Justicia comenzó el seguimiento de los teléfonos que más comunicaciones habían tenido en la zona donde tuvieron cautivo a Jorge Díaz. Así, fueron identificando uno a uno a los policías y a los barrabravas que se lo llevaron la noche del 4 de enero. Las escuchas al subinspector Enrique Zabala mostraron que la

banda operaba en varios delitos.

* Buche

NN: –Estuve laburando con Pocho, lo que pasa es que es buchón, ¿no?

Zabala: –Sí, es buche, ¿lo querés limpiar?

NN: –Sí, si tenés algún lugar reservado, conocido, vos sabés que siempre hay para el abogado.

* Extorsión

NN: –Un muchacho, Marcelo, está vendiendo falopa por todo Paternal. Escuchame una cosa, me bajás un móvil y listo, le pongo dos o tres giladas y listo, lo engrampamos, porque se hace el puto, ¿entendés?

Zabala: –Dale. Decime dónde estás.

(Más tarde)

NN: –Listo, el muchacho este nos quiere dar 2.500 pesos! ¿La hacemos corta? Lo llevamos en cana.

* Otro secuestro

Zabala: –Pasás por Arregui, paralela a Roma, está ahí el Rubio, salió más o menos, creo que le sacó nueve lucas.

NN: –Ah, bueno, decile que me aguante un toque, boludo.

Zabala: –Ya ahí despegaron, no les fue bien, dicen que fueron a la casa y no tenía nada, más que ocho quinientos, nueve, creo.

NN: –Mirá vos qué bárbaro.

Zabala: –Así que bueno, ya somos cuatro, que nos den una luca a cada uno y listo.

* Venta sospechosa

Ale: –¿Cuánto hay en total, Rober?

Zabala: –Ocho kilos.

Ale: –¿Y el valor?

Zabala: –Eh, yo qué sé, que me den setecientos cincuenta pesos

(Más tarde)

Ale: –Che, te coloqué seis de los ocho, ¿te sirve?

Zabala: –Sí, boludo.

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