Los bancos ya tientan a las empresas para emitir deuda en el mercado externo

Los bancos ya tientan a las empresas para emitir deuda en el mercado externo
Firmas locales ya evalúan volver a colocar bonos en dólares. Pero están esperando la oferta del canje. Desde el 2007 que no se colocan bonos privados afuera
Ya se rumoreaba antes del anuncio de la reapertura del canje para los bonistas extranjeros pero hoy es un hecho. Los bancos más grandes están en conversaciones con compañías de primerísima línea para volver a emitir deuda en el mercado externo, algo que no ocurría desde el 2007. "El contexto internacional está a punto caramelo para salir a buscar financiación emitiendo bonos", reconocieron en varias entidades financieras.

Entre los nombres de las compañías que dieron en el mercado figuran el de YPF, Arcor, Cresud, Petroquímica Comodoro Rivadavia, Tarjeta Naranja, Pan American e Irsa. La mayoría de las empresas, no obstante, se muestran por ahora bastante cautas ante esta ventana de oportunidad, aunque algunas reconocieron tener el proyecto bajo análisis. "Si todo sale bien, podríamos salir con un bono en el mercado externo en marzo de 2010", confesó a El Cronista, Alejandro Asrin, director de Relaciones Institucionales y Legales de Tarjeta Naranja, una de las últimas compañías que emitió deuda en el 2007 en una exitosa colocación en pesos a 5 años.

La mesura corporativa tiene su límite. "Están esperando que salga algo más del canje que anunció días atrás el Gobierno", dijeron en un banco extranjero líder. En rigor, aunque el mensaje es que hoy hay lugar para emitir bonos, "las empresas se están demorando porque ninguna quiere convalidar una tasa hasta que se clarifique lo del canje, que puede abrir mucho al mercado", explicó el abogado de un renombrado estudio jurídico. "Sí hay algunas firmas que están empezando a contemplar el mercado internacional otra vez, ya sea para proyectos de inversión o para refinanciar deuda. Pero están expectantes porque la tasas siguen estando un poco altas debido a la incertidumbre que aún tienen afuera con respecto al país", manifestó Eugenio Bruno, abogado del estudio Nicholson y Cano. "En nuestro caso estamos trabajando en concreto con dos empresas que prefiero mantener en anonimato, pero que seguramente cierren la operación entre febrero o marzo del año que viene", adelantó Bruno. No obstante, en las entidades financieras insisten en que el mercado ya estaría para volver, amén de los pasos que pueda llegar a dar Boudou. De hecho, confiesan que el momento es ahora por el clima de menor aversión al riesgo y alegan que las tasas que se pueden conseguir, aún sin que se conozcan más detalles del canje, son muy buenas. Algunos incluso arriesgan a tasas por debajo de dos dígitos.

"Nosotros estamos trabajando con algunas empresas, las más sólidas. Creemos que pueden conseguir tasas atractivas por debajo de los dos dígitos aunque los plazos serán más cortos, un promedio de entre 1 y 3 años", señalaron desde un banco de inversión.

Y es que a pesar de la cautela empresaria, en el mercado son optimistas. Según aseguraron en los estudios jurídicos líderes, antes de fin de año se cerrará al menos una de estas operaciones. La idea no es descabellada. Durante el 2009, incluso con peores condiciones a las de ahora, en los países emergentes se registró una buena cantidad de emisiones privadas. "El acceso por parte de los corporates emergentes se recuperó rápido después de la crisis. En términos de volúmenes, la primera mitad de 2009 ya equivale a la primera de 2008, aunque por debajo del 2007", explicó José Echagüe, director de Quantum. Desde la consultora de Daniel Marx estiman que las empresas argentinas pueden conseguir un costo de fondeo barato, mirando las tasas a las que están colocando en el mercado local. "No es raro pensar en una vuelta. En rigor, en los mercados emergentes sobraron emisiones corporativas este año y los spreads que tienen los corporativos comparado con los niveles pre-Lehman son iguales o más bajos", sostuvo Echagüe.

También hay algunas señales desde el mercado local. En el primer semestre, las empresas aprovechaban los bajos precios que tenían sus bonos para recomprar deuda "barata", utilizando el exceso de liquidez que tenían en caja. Además, como había una expectativa de devaluación post electoral, preferían rescatar deuda en moneda dura y así evitarse un dolor de cabeza hacia delante (porque la mayoría tiene ingresos en pesos). De hecho, de enero a julio las empresas habían recomprado u$s 300 millones en deuda. Entre las que más recompraron están Banco Macro, Telecom, Transener, Edenor, Hipotecario, que buscaban reducir vencimientos entre el 2012 y 2017. Pero después se enfrío la idea de una megadevaluación post electoral y empezó a mermar la recompra de títulos corporativos, porque además ya no tenían tanto margen teniendo en cuenta los precios más altos. Entonces a partir de julio, todo cambió. Las colocaciones de bonos locales se aceitaron y volvieron al ruedo con fuerza. De hecho, desde enero hasta septiembre se colocaron ON por u$s 565 millones.

En esta línea, la premisa en los bancos es la de "apuro". Y es que entienden que aunque ser cautos o esperar que cierre el canje de deuda soberana para bajar unos puntos las tasas, es un buen paso, hay temor a que finalmente se complique el clima afuera o que el canje no resulte tan exitoso y hayan dejado pasar un oportunidad.

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