Los bancos ya pagan la tasa más baja de los últimos 18 meses por plazos fijos

Los bancos ya pagan la tasa más baja de los últimos 18 meses por plazos fijos
La violenta caída en las expectativas de devaluación alentó a los ahorristas a apostar en pesos. Un banco privado llegaba a ofrecer ayer a sus clientes apenas 7,70% a 30 días. La tasa Badlar de las colocaciones mayoristas o de más de $ 1 millón ya perforó el 11%
Fue primero el mayor ingreso de dólares y después, la baja violenta en las expectativas de devaluación, lo que empezó a restringir aún más el ya limitado menú de inversiones de los argentinos, y lo que dio margen a los banqueros privados a animarse a bajar fuertemente las tasas que ofrecen a sus ahorristas. En un intento por abaratar sus fuentes de fondeo (de las que deberán servirse en los próximos meses para volver a prestar) y aprovechando la mayor liquidez que trajo para los depósitos el "dólar fijo" de Redrado, las entidades redujeron el último mes en unos 150 puntos básicos los rendimientos que pagan a individuos por los plazos fijos, hasta llevarlos al 10% a 30 días, nivel que no se veía desde mayo del año pasado.

"El tema es que los argentinos piensan todo en dólares, por eso las tasas van a bajar en la medida en que estos sigan ingresando al sistema. Claro que en el segmento de individuos la idea es reducirlas lo mínimo posible para poder tenerlos adentro en los momentos difíciles", explicó el economista jefe de un banco extranjero en el país.

La tasa Badlar de los bancos privados (la que se paga a 30 días para depósitos mayoristas) descendió 100 puntos básicos en los últimos 25 días y perforó el piso del 11% por primera vez en un año y medio, hasta ubicarse en un nivel de 10,875%. En un banco privado, ayer, llegaban a pagar 7,70% a un mes.

Sucede que, entre los inversores que se debaten cotidianamente entre apostar al dólar o colocarse en pesos, hoy existen buenos incentivos para volcar ahorros en los bancos. Cualquiera de ellos que quiere aprovechar las actuales condiciones del mercado puede obtener un ambicioso rendimiento de entre 5% y 10%... y en dólares, con un simplísimo arbitraje entre los depósitos y el dólar. Funciona así: el inversor vende sus dólares en una casa de cambio, y obtiene por ello la cantidad en pesos correspondiente al precio del día. Decide colocarlos en un plazo fijo a 30 días, que rinde al 11% y, pasado el vencimiento, compra con lo obtenido un contrato de dólar a futuro. Éste, dependiendo el plazo, le retribuirá una tasa de entre el 3% y el 8%. Como resultado, su inversión inicial (en dólares) le habrá dado una ganancia de entre el 5% y el 10% (también en dólares). "Este arbitraje con dólares y pesos es uno de los motivos que incentiva a los mayoristas a incrementar las colocaciones, y que permite que las tasas caigan. Como todavía los futuros están cayendo, los inversores pueden aceptar una tasa relativamente baja. El rendimiento obtenido, comparado con un plazo fijo en dólares, que hoy rinde 0,20%, es altísimo, y permite a uno evitarse la volatilidad de los títulos", explicó a este diario el analista de Econviews, Juan Manuel Odonnel.

En un banco líder explicaron que lo que hoy se ve es "un notable proceso de desdolarización de cartera, muy particular, e imposible de haber predicho dos meses atrás". "Estamos comprando dólares netos minoristas como no veíamos desde antes de la crisis del campo", dijeron. En las mesas de dinero se impresionaban ayer con las ventas del público minorista que, si bien no representa grandes volúmenes, revela siempre una tendencia. "En el peor momento de la crisis, vendíamos u$s 20 millones diarios. Después el flujo se estabilizó, y en septiembre llegó a ser neutro. En octubre empezamos a comprar u$s 1,5 millones, y por estos días adquirimos hasta u$s 4 millones", explicó una fuente.

Los banqueros están seguros de que la baja en las tasas de plazos fijos encontrará muy en breve un piso, y que la etapa que viene para el sistema podría ser una reactivación del crédito. "Debiera haber un piso, pero me cuesta ver adónde vamos a canalizar todo este dinero que fluye. La lógica sería que volviera el crédito. Si no, ¿qué hacemos?", preguntó un ejecutivo.

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