Los bancos extranjeros le bajan el tono al canje y alertan sobre el precipicio fiscal

"El desvío presupuestario en el país llegó para quedarse", dicen en Morgan Stanley. Y advierten a inversores sobre el preocupante ritmo del gaston Para el Royal Bank of Scotland, la vuelta a los mercados de capitales podría, paradójicamente, convalidar una política fiscal más laxa en adelante
El entusiasmo que despertó en los mercados la reapertura del canje de deuda podría resultar exagerado si se consideraran algunos graves problemas que tiene en puerta la Argentina y subestimar un "dramático deterioro" que, casi inexorablemente, sufrirán las cuentas fiscales el año próximo. Así lo consignaron, por estos días, dos grandes bancos extranjeros que siguen de cerca las variables "macro" de la Argentina. Morgan Stanley y el Royal Bank of Scotland buscaron en sus informes más recientes calmar los ánimos exaltados que mostraron los mercados por sus expectativas sobre la solución que presentará Boudou a los holdouts, antes de fin de año. Temen, según dijeron, dos cuestiones: la menor dinámica del crecimiento y un fuerte déficit público que pesará sobre el país.

El banco estadounidense consideró que, tras haber notado un "deterioro fiscal grave en la Argentina" por la fuerte reducción que se vio en el crecimiento de los ingresos fiscales -y por debajo del ritmo de los gastos-, su percepción es que "el desvío presupuestario en la Argentina llegó aquí para quedarse". Y que esto quedó convalidado, de alguna manera, en la propuesta oficial que se acercó al Congreso de suspender por dos años la Ley de Responsabilidad Fiscal, que establece límites a los déficits provinciales y a la financiación de la deuda.

"Nos preocupa que lo peor del deterioro fiscal puede todavía estar por delante. Dado el carácter estacional de los gastos fiscales, el ritmo actual de deterioro fiscal puede ser señal de que la Argentina podría caer en un déficit fiscal superior al -2% del PIB a finales de año", dijo.

Bajo la misma tónica, el Royal Bank of Scotland criticó el "deterioro significativo" de las finanzas públicas que, a pesar de que copiaron una tendencia mundial, no mostrarían "ninguna mejora en el futuro". "En particular, ha habido un ‘cambio de régimen’ en Argentina: los superávit primarios están desapareciendo, después de registrar niveles del 3% del PBI entre 2004 y 2008".

Lo que preocupa a ambos bancos, según enfatizaron, es el hecho de que mientras los mercados de crédito parecen aturdirse con la perspectiva de que la Argentina recuperará su acceso al mercado de capitales, el mayor déficit fiscal puede complicar el panorama en los próximos meses para quienes se lancen sobre activos argentinos.

"Estamos más pesimistas en cuanto a las posibilidades de una relación constructiva entre la Argentina y el FMI", dijeron en RBS. Y agregaron que "hay crecientes indicios de que el ex presidente Kirchner está tratando de dirigir el Partido Justicialista (PJ) en las elecciones presidenciales de finales de 2011", y que "esta dinámica política es la razón principal por la que esperan que siga el gasto público".

Para Morgan Stanley, como aún no se vio una mejora significativa en el entorno empresarial y el crecimiento de la inversión es limitado, la economía argentina podría mantenerse "en el fondo" a pesar de la fuerte recuperación en las condiciones externas. "Nuestra previsión de crecimiento para 2010 es del 1%, y el balance global podría caer aún más a un déficit de alrededor de -1,6% del PBI en 2009; y del -2,9% del PIB en 2010", alertó.

Los ingresos totales crecieron, en promedio, por debajo del 10% interanual, mostraron una reducción del 33% en los primeros nueve meses del año, respecto de igual período del año pasado. Por el contrario, el ritmo de los gastos en este período fue más de dos veces mayor que el ritmo de los ingresos, con un promedio 24,3% interanual. "Si bien la caída de los ingresos respecto de los gastos se ha visto en toda la región, nos preocupa que en la Argentina el problema puede ser más de naturaleza estructural", precisó el banco estadounidense. Y estimó un dólar para fin de año en los $ 3,90, y en los $ 4,20 para 2010.

Desde el RBS dieron por supuesta la realidad de que, una vez más, el Presupuesto 2010 haya incluido una nueva subestimación sobre las cifras de ingresos, en un intento oficial por contar con mayores gastos discrecionales. "Esperamos que el gasto público permanezca bajo presión al alza hacia adelante. Los inversores deben comprender que el éxito del reingreso de la Argentina al financiamiento de los mercados voluntarios de capitales, curiosamente, permitiría al Gobierno aplicar una política fiscal más laxa, que se reflejará en superávit primarios más cercanos a cero durante el período 2009-2011", alertaron.

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