Los bancos europeos, con pérdidas históricas

Varios gobiernos alistan salvatajes
PARIS.- El cataclismo que estremece actualmente a varios grandes bancos de Gran Bretaña, Francia y Alemania amenaza con llevar el sistema financiero de Europa al borde del abismo.

La gravedad de la situación quedó demostrada por las pérdidas sin precedente anunciadas ayer por el Royal Bank of Scotland (RBS) y las graves dificultades que atraviesan Dresdner Bank, la Union des Banques Suisses (UBS) y los franceses Banque Populaire y Caisse d´Epargne, obligados a fusionarse con apoyo político y financiero del gobierno para evitar una tragedia.

Royal Bank of Scotland anunció una pérdida récord de 24.000 millones de libras (34.300 millones de dólares), que obligó al gobierno británico a desembolsar 18.500 millones de dólares para evitar la quiebra del banco de la reina Isabel II. En octubre pasado, la entidad financiera ya había recibido una inyección estatal de 28.600 millones de dólares.

Los bancos británicos negocian actualmente con el gobierno los últimos detalles de un plan de protección de 715.000 millones de dólares, que les permitirá evitar futuras pérdidas. Los primeros beneficiarios de ese plan serán el RBS y el Lloyds Banking Group, en los cuales el Estado tiene una participación de 70% y 43%, respectivamente.

En Alemania, el asegurador Allianz también reconoció sus dificultades, al acusar una pérdida de 8100 millones de dólares, provocada en buena medida por los malos resultados de su filial, Dresdner Bank. El mes pasado, Allianz cedió su filial bancaria a Commerzbank.

UBS, número uno de Suiza, intentó ayer frenar su vertiginoso descenso a los infiernos al anunciar el alejamiento de su director general, Marcel Rohner, responsable de la pérdida de 17.000 millones de dólares en 2008.

La situación también es muy inestable en Francia, donde ayer quedó oficializada la fusión de la Banque Populaire y de la Caisse d´Epargne. De esa forma, se transforman en el segundo grupo bancario del país, detrás de BNP-Paribas.

En el momento de anunciar su fusión, La Caisse d´Epargne reconoció una pérdida de 2500 millones de dólares, y el Banque Populaire, un resultado negativo de 600 millones de dólares. Esas cifras se deben a los resultados catastróficos de su filial común, Natixis, que debía financiar el primer tramo del tren bala argentino.

La fusión fue resuelta directamente por Sarkozy para evitar el riesgo de quiebra que amenaza a ambos bancos, debilitados por su exposición a operaciones de alto riesgo en Estados Unidos. A cambio de los 6300 millones de dólares que aportará el Estado, el gobierno recibirá el 20% de las acciones y tendrá el derecho a imponer al director general, lo que permite a Sarkozy aumentar su influencia directa en un sector clave del aparato económico del país.

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