Los bancos esperan una reactivación del crédito pero con poco margen para bajar las tasas

Con semejante liquidez a cuestas, los banqueros están convencidos de que a lo largo de este nuevo año el sistema financiero podría involucrarse en la economía como uno de los grandes motores de la reactivación
Y que si bien ven grandes obstáculos en algunos problemas persistentes del modelo actual, como la inflación y la presión impositiva, el peor enemigo para el buen rumbo del negocio bancario seguirá siendo el mismo de siempre: la incertidumbre. Para esta edición especial, El Cronista consultó a tres grandes referentes del sector (de las entidades públicas y privadas, nacionales y extranjeras) sobre las perspectivas que tienen para los bancos y la economía en 2010. Pero, específicamente, sobre cuáles consideran que serán las condiciones en las que deberá desarrollarse este año la intermediación financiera, tanto por el lado de la captación del fondeo, como por el de la demanda del crédito.

En el sector entienden que una buena prueba de que la confianza del público en el sistema se restableció este año –al menos, parcialmente– fue la fuerte caída que se vio en las tasas que pagan las entidades a sus depositantes (de casi 1.000 puntos básicos: del 19% al 9%) y el crecimiento que se notó simultáneamente en el nivel de depósitos (2% mensual desde junio). Pero que, a la vez, una evidencia de la gran desconfianza en los individuos y las empresas sobre la economía se notó en la aún escasa demanda del crédito. "La demanda está planchada porque hay cierta incertidumbre en la economía, y no por la inflación. La inflación debería motivar al tomador de crédito a tasa fija. El problema es la tasa variable, por el nivel de incertidumbre que aún persiste", comentó a este diario el gerente de un banco privado de primera línea.

Los banqueros consideran que, con un sistema que hoy ofrece tasas fijas de hasta 14% anual para las pymes, el margen para la reducción del costo de financiamiento sería bastante estrecho durante este año, y difícilmente pueda ser un factor decisivo para volver a motivar a las empresas. En donde ven más espacio para abaratarlo, dicen, es en otros segmentos como los préstamos prendarios y las tarjetas de crédito, y en las líneas mayores al año de plazo.

La tasa pasiva ya rumbeó este año niveles inferiores al 10%, y difícilmente pueda descender mucho más. Entonces dicen, el factor para reducir la brecha entre activas y pasivas debería venir por otro lado: el de la estabilidad y la certidumbre.

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