Los bancos encaran el 2010 sin la certeza de Redrado al frente del Banco Central

Por Julián Guarino

Los banqueros argentinos mienten. La falta de políticas macroeconómicas duraderas, la inseguridad jurídica, la inestabilidad política y la creciente injerencia del Gobierno en el sistema financiero no cifran, como sostienen, la sumatoria de todos los miedos del sector.

En realidad, el primer puesto en el podio del escalofriante ranking lo ocupa un señor cuyos orígenes se remontan a Wall Street y cuya negativa está a un paso de ser célebre: Martín Redrado. Su mandato al frente del Central vence en septiembre próximo y, hasta ahora, el golden boy se ha mantenido inmune a la fiebre de la reelección. Esto preocupa a los banqueros: sin Redrado, pareciera que no hay garantías de que el ex presidente Néstor Kirchner conservará en 2010 una distancia prudencial con el sistema financiero.

"Mi visión de la conducción en los próximos seis años es muy simple; aspiro a pasarle el mandato a un próximo presidente el 23 de septiembre del año 2010", señaló el propio Redrado en 2004, al asumir. Claro que probablemente ni él mismo pudo imaginar que la gestión iniciada al calor de la flotación administrada, lograría llegar tan lejos. De hecho Redrado será el banquero central argentino que más tiempo permaneció en el poder, sólo detrás del primer presidente del BCRA, Francisco Bosch.

Pero la historia no se detiene ahí: hace algunas semanas, y en una entrevista con la prestigiosa revista Euromoney, Redrado dejó en claro que si bien está decidido a defender la autonomía del Banco Central hasta el último día, no buscará un segundo mandato: "Seis años al frente del Banco Central argentino es el equivalente a los 18 años de Alan Greenspan al frente de la Reserva Federal", sentenció.

Quedate un ratito más

En la city quieren que Redrado permanezca donde está. No sólo profesan en muchos casos una excelente relación con el banquero de banqueros; existe además el consenso de que él, junto a Jorge Brito, cabeza del Banco Macro, fueron en varias ocasiones los encargados de insuflarle pequeñas dosis de tranquilina a los proyectos de Kichner para volver a gravar la renta financiera e impulsar la reforma de la Ley de entidades. Para los banqueros, Redrado es a Kirchner lo que en la mitología griega Perseo es a la serpentina Medusa: alguien que puede acercarse a la virulenta criatura y hacer lo suyo sin salir convertido en piedra.

Fue Redrado quien pudo atravesar un traspaso presidencial, la crisis financiera global, la pelea del Gobierno con el campo, la re-estatización de las AFJP. Por si fuera poco, e incluso y a pesar de las fuertes presiones, Redrado evitó enérgicos saltos devaluatorios y sí, en cambio, hizo tributo al minimalismo con infantes ajustes que pusieron al peso en niveles precrisis y hasta le dieron aire al negocio bancario. Fortalecidos con ganancias generadas por movimientos de tesorería y líneas de crédito al consumo, las entidades parecen buscar hacer pie en las líneas de préstamos personales.

Sin embargo, el escenario 2010 no ahorra complejidad. Al condicionamiento de que podría haber cambios en el timón del Central, los bancos han resumido su incertidumbre en el presupuesto 2010: varios entidades ya computaron que tendrán un aumento sustancial en un ítem: "Participación en títulos públicos". Semejante muestra de adocenamiento realizada al presupuestar millonarias partidas extras, es adelantarse a lo que dan por seguro: que el Gobierno buscará colocar letras del Tesoro para quedarse con la liquidez de las entidades. El tope son los $ 15.000 millones que sobran en el sistema y que provocaron la caída en las tasas de los plazos fijo. Es que algunos bancos ya no quieren tomar más pesos: hay baja demanda y, como no los utilizan, será el Gobierno el que se quede con esos recursos. Por otro lado, los indicadores asisten la maniobra del Ministerio de Economía: la exposición de los bancos al sector público es hoy seis veces menor de lo que era cuando Redrado tomó la posta del BCRA: mientras en 2004 registraba una participación de 41,6% de los depósitos, hoy ese guarismo no supera el 10%. Redrado se ha manifestado en contra de un bono compulsivo, aunque la resistencia mengüa si se habla de "voluntariado". Teme por el efecto que esto podría generar en los ahorristas.

Otro que también arrima voluntad y temor, Perseo, es quien va montado en unas sandalias aladas a enfrentarse a Medusa. Eso sí: para no ser víctima de su poder, se cuida de mirar sólo la imagen que la cabeza serpentina refleja en su escudo. En el final, el mito sugiere que no basta con evadir los peligros; que también es necesario el autoexámen. En cuanto a los banqueros locales, con o sin redrado, lo mejor es ir preparando las sandalias y el escudo, porque Medusa espera.

Comentá la nota