El banco suizo más importante rompió el secreto bancario

El banco suizo más importante rompió el secreto bancario
Si todavía piensa que su dinero está bien escondido en Suiza tal vez sea hora de que empiece a tener dudas.
El banco UBS -el más importante, seguro y discreto de Suiza- identificará a 250 de sus clientes estadounidenses y pagará 780 millones de dólares al Departamento de Justicia para evitar un juicio por fraude después de que Washington lo acusara de ayudar a evadir impuestos. Al parecer esos norteamericanos habían guardado dinero escamoteado al fisco en las otrora seguras cajas de ese banco.

El movimiento de UBS es para intentar que su presidente, Peter Kurer, no tenga que declarar ante el Senado estadounidense y, de esta manera, parar un juicio que podría haber condenado al banco a perder la licencia para operar en EE.UU. y, además, pagar indemnizaciones millonarias.

Aunque un juez de Florida exigió a UBS la identidad de 19.000 contribuyentes estadounidenses propietarios de cuentas en Suiza, UBS sólo entregará la identidad de 250 "defraudadores", según explicó en el diario suizo Le Temps Pierre Mirabaud, presidente de la Asociación Suiza de Banqueros.

La Autoridad Federal de Vigilancia de los Mercados Financieros autorizó a UBS a dar la identidad de esos clientes violando una ley que le permite ordenar actuaciones "proteccionistas" a los bancos suizos. Las quejas de los ricos poco sirvieron, porque el gobierno suizo, presionado por Washington, respaldó la decisión.

Aunque salió a aclarar, después, que sólo sería una excepción y el secreto bancario -una característica del sistema financiero suizo- estaba garantizado por el Estado.

El problema es que la ley suiza permite levantar el secreto bancario en caso de fraude fiscal, pero no de evasión, porque esta maniobra en el extranjero no se considera delito en Suiza. Y de lo que acusa EE.UU. a esos clientes de UBS es de evadir impuestos y no de fraude.

Además, esos clientes habían recurrido a la Justicia suiza, que todavía no se había pronunciado. El abogado suizo de esos 250 clientes, Andreas Rüd, dijo ayer a la prensa que "entregando los nombres, UBS pierde la poca credibilidad que le quedaba".

El gobierno suizo defiende la medida con el argumento de que si la información llega a la Justicia estadounidense desde las oficinas de UBS en EE.UU. no se estarían violando las leyes suizas. Aún si es UBS en Suiza quien envía esa información. Una "solución" a mitad de camino para que los datos no vayan directamente de Zurich a Washington, algo que sí violaría la ley suiza. En este mismo caso, el banco UBS reconoció que ayudó a entre 17.000 y 20.000 ciudadanos estadounidenses a abrir cuentas que escondían su verdadera identidad para evadir impuestos. En total, en estas operaciones podrían haber llegado a ingresar hasta 20.000 millones de dólares.

Tras este escándalo, UBS se comprometió además a no volver a gestionar cuentas opacas de contribuyentes estadounidenses. La UE lleva años enseñando la zanahoria del diálogo a Suiza para lograr lo que Washington ha conseguido con la amenaza del palo judicial. Maria Assimakopoulou, vocero de la Comisión Europea, dijo ayer que "espera que una demanda similar por parte de un país de la UE no sea tratada de forma distinta".

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