Yo te banco

Por Maximiliano Montenegro.

Kirchner volvió a reclamarles a los bancos que "bajen las tasas", algo habitual en los últimos dos años. Los increíbles números del sistema bancario local, que el año pasado cosechó la mayor ganancia de la última década. ¿Por qué no se establecen tasas máximas a los préstamos, como en Colombia o México? Los esfuerzos del Banco Central.

Néstor Kirchner volvió a reclamarles esta semana a los bancos que "bajen las tasas"; "no pueden seguir abusando de la rentabilidad que tienen", dijo; y remató: "El señor presidente de ADEBA, Jorge Brito, sabe que va a tener que trabajar para adecuar las tasas que cobran los bancos". Brito, titular del Banco Macro y de la Asociación de Bancos de capital nacional, es desde hace años uno de los grandes aliados del Gobierno en el ámbito empresarial. Pero –que se sepa– todavía nadie lo nombró al frente del Banco Central, o de la Superintendencia de Bancos, los organismos oficiales que deberían regular las tasas de interés que cobran los bancos por los créditos. A menos que Kirchner crea –es probable– que los banqueros deben autorregularse, compitiendo entre sí y bajando las tasas gracias a la fuerza del mercado. Si se revisa el archivo de los últimos dos años, cada dos o tres meses, Néstor o Cristina, les suelen pedir a los banqueros menores tasas de interés. Pero esa política de la persuasión, como era de esperar, no dio resultado alguno.

El blog económico Finanzas Públicas (www.musgrave-finanzaspublicas.blogspot.com) puso en evidencia en los últimos meses las tasas usurarias y las comisiones exorbitantes que se cobran en el sistema bancario local, que en 2008 arrojó las mayores ganancias de la última década. En base a datos de Notibancos. com y del propio Banco Central demostró que las entidades financieras locales no siguen ningún criterio objetivo de costos, ni están guiados por el "riesgopaís", la inflación, o las expectativas de devaluación, a la hora de facturar tasas exorbitantes a los usuarios bancarios. Facilita esa tarea la escasa regulación estatal, la posición oligopólica de un grupo de entidades, la falta de información de los clientes y la ineficacia de los bancos oficiales para alentar la competencia. Vamos por partes.

Tasas voladoras. Actualmente, en promedio, los bancos pagan por los depósitos a 30 días una tasa del 12% anual (los oficiales, Nación y Ciudad ofrecen 2 o 3 puntos menos), mientras que, en promedio, colocan préstamos personales a cinco años a una tasa variable del 30% anual. Ésa es la tasa nominal, a la que el cliente debe sumar 5 o 6 puntos adicionales en comisiones (administrativas, seguro de vida, etc.) para llegar al famoso Costo Financiero Total (CFT) del préstamo.

El spread (la diferencia entre la "tasa pasiva", que pagan por el plazo fijo, y la "tasa activa", que cobran por el crédito) es el corazón del negocio de la banca comercial. Un spread de 20 puntos, en promedio, representa una suculenta rentabilidad para un banco.

Pero lo más sorprendente es la diferencia entre lo que pagan por los depósitos y lo que cobran por el crédito personal que varía notablemente entre distintas entidades. Por ejemplo, el de menor spread (el BBVA Banco Francés) es de 17 puntos. Para el Nación ronda los 20 puntos. En el otro extremo, para el Banco Itaú es de 43 puntos. Mientras que para otros tres bancos de primera línea (dos de capital extranjero y uno nacional) ronda entre 30 y 40 puntos.

Semejante dispersión de precios no se explica por los costos de estructura de cada banco; es decir, porque algunos sean más eficientes que otros. De hecho, algunos de los bancos con mayor spread son a la vez –según datos del Central– los de menores costos (medidos como gastos administrativos sobre ingresos financieros y por servicios). Tampoco hay diferencias sustanciales en la morosidad de los bancos que expliquen el fenómeno (en teoría, los de mayor morosidad deberían cobrar más para balancear las cuentas). Y, por su puesto, tampoco se puede explicar por la "expectativa de devaluación" o el "riesgo país": nadie puede creer que los bancos entre sí tengan diferencias tan abismales a la hora de evaluar el futuro.

La devaluación no debería ser motivo de preocupación como en el pasado. A diferencia de la convertibilidad, hoy no sufren descalce de monedas: sus depósitos están mayormente en pesos, y están calzados completamente con préstamos en pesos. Tampoco la inflación es excusa para las tasas voladoras, porque casi todos pagan hoy a los ahorristas menos que la inflación real.

Si bien es cierto que los bancos se especializan en negocios y nichos diferentes (de préstamos y depósitos), semejante dispersión de precios en el caso de los préstamos al consumo es una demostración de que el mercado no es competitivo. Los bancos privados más grandes marcan la tendencia. La gran mayoría de la gente no hace "shopping bancario", en la búsqueda del más barato: ya sea por escasez de información, o por las trabas que existen al cambiar de una entidad a otra, o al solicitar un préstamo sin ser cliente habitual. Por ejemplo, en el Banco Nación cada vez que llega un nuevo cliente el proceso de calificación crediticia insume en promedio 100 días.

La gran Lula. Semanas atrás, el presidente Lula echó al director del Banco do Brasil, porque la entidad estatal cobraba tasas del 32% por los préstamos al consumo.

Veamos cómo andamos por casa:

• El Banco Nación cobra una tasa variable del 30,5% anual en créditos personales a 5 años para el público en general. Para los clientes con cuenta sueldo, la tasa es del 26,5 por ciento.

• En el Banco Ciudad son más baratas: 25% variable a 4 años; 19% con cuenta sueldo. En el Banco Provincia: 39% para clientes.

• El Itaú (si Lula se enterara) cobra en la Argentina 53,5% a 5 años sobre la cuenta sueldo. El HSBC 43% fija al mismo plazo, pero sólo para "clientes premier". El Macro, 37% sobre cuentas sueldos y jubilados. El Santander Río, 41% para público en general.

Los créditos hipotecarios a 20 años o más, a tasa variable, actualmente sólo los ofrecen el Banco Ciudad, el Nación, el Macro y el Hipotecario, con un CFT algo inferior al 20%. El resto de los bancos brindan préstamos testimoniales: créditos a 5 o 10 años, con un CFT que supera el 30% anual, lo cual torna las cuotas inaccesibles para la clase media. Además, muchos clientes que tomaron créditos hipotecarios a tasa variable antes de 2007, hoy pagan hasta el doble de cuota, porque los bancos privados dispararon las tasas desde mediados del año pasado.

Usura. Desde el blog Finanzas Públicas un enigmático economista experto en finanzas promueve la fijación de tasas máximas para los créditos bancarios, propuesta que denomina provocativamente "Tasa Máxima de Usura". Y libra una batalla dialéctica con sus colegas más liberales que cuestionan tal medida. Lo llamativo es que no es un invento argentino. En Colombia, Perú, Chile y, más recientemente también, en México, los entes reguladores fijan un tope a las tasas, y buscan alentar la competencia por debajo de ese nivel. Y en EE.UU., Obama impulsa un tope a las tasas y comisiones de tarjetas de crédito.

Desde el conflicto del campo, los bancos empezaron a pagar más a los ahorristas para evitar la fuga de depósitos, salida que se agudizó hacia octubre pasado, cuando estalló la crisis financiera internacional y el dólar subía por el ascensor en Brasil. Entonces, las entidades locales de primera línea llegaron a ofrecer más de 20% para retener plazos fijos pequeños. Por la otra ventanilla, ajustaron las tasas de todos los créditos (descubiertos, personales, hipotecarios). Pero en los últimos meses, con los depósitos más tranquilos y tasas pasivas del orden del 12%, los préstamos quedaron igualmente carísimos.

En los bancos afirman que mantienen un gran colchón de liquidez, de dinero sin prestar, por temor a una nueva corrida. Y dicen que cobran más por los créditos para compensar el costo que significa inmovilizar tanta liquidez. También argumentan que no hay demanda de créditos, por la recesión, y que si la hubiera prestarían más.

Sin embargo, el contraargumento es simple: ¿no será que la demanda se achicó porque las tasas de los créditos son exorbitantes?

Martín Redrado está ensayando distintos mecanismos para limitar las tasas, sin llegar a fijar un tope máximo. El más novedoso apunta a exigir un mayor capital mínimo (dinero que los bancos no pueden prestar) a aquellas entidades con spread más alto.

Mientras tanto, el martes próximo, Cristina lanzará una nueva línea de préstamos hipotecarios a través del Hipotecario, con fondeo de la ANSES, destinados a la construcción de la primera vivienda. Hasta ahora, los créditos hipotecarios para refacción de viviendas, con dinero de la ANSES, no tuvieron demasiado impacto. Eran préstamos a tasa muy conveniente (13% anual), pero los cupos que canalizaron los bancos privados fueron muy reducidos. Además, se investiga la denuncia de que algunos bancos, en lugar de otorgarlos a particulares, los habrían entregado a empresas, como una "atención" para conservarlas como clientes. Los bancos suelen ser generosos con el dinero de otros.

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