El Banco Central Europeo prevé una larga recesión

Durará al menos todo 2009 y en 2010 habría un crecimiento muy lento
Durante los próximos trimestres persistirán la debilidad económica mundial y la fuerte atonía de la demanda en la zona del euro, advirtió ayer el Banco Central Europeo (BCE) en su boletín de diciembre.

El BCE, que en su última reunión redujo la tasa principal de interés en otros 0,75%, añadió que la recuperación se producirá gradualmente "apoyada en el descenso de los precios de las materias primas y en el supuesto de una mejora del entorno exterior y un debilitamiento de las tensiones financieras".

Los expertos del sistema euro preven un crecimiento anual del Producto Bruto Interno de entre 0,8 y 1,2% en el 2008, de -1,0 y 0% 2009 y de entre 0,5 y 1,5% en 2010. El PBI de la zona euro es, junto con el de Estados Unidos, el mayor del mundo. Entre ambos representan la mitad de toda la economía mundial.

Las cifras del BCE representan una importante revisión a la baja respecto a los pronósticos iniciales.

Según el Banco con sede en Fráncfort, las perspectivas económicas siguen rodeadas "de un grado excepcionalmente elevado de incertidumbre".

Los riesgos para el crecimiento económico apuntan a la baja y están relacionados principalmente con la posibilidad de que las turbulencias de los mercados financieros tengan un efecto mayor sobre la economía real, con la preocupación por las presiones proteccionistas, y por una posible evolución desordenada como consecuencia de los desequilibrios mundiales, explicó en su boletín.

En ese sentido, el guardián del euro subrayó que es "esencial" que todas las partes interesadas contribuyan a sentar "bases sólidas para una recuperación sostenible".

Así, para reforzar la confianza en el sistema financiero y contribuir a evitar restricciones en la oferta instó a aplicar "sin dilación" las "significativas medidas de apoyo" anunciadas por los gobiernos.

La autoridad financiera europea señaló también que desde su última reunión ha observado una nueva disminución de las presiones inflacionarias.

Prevé que las tasas de inflación sean compatibles con la estabilidad de precios. Según explicó, el descenso de la inflación se debe principalmente a la baja de los precios de las materias primas y a la considerable desaceleración de la actividad económica. Pero subrayó que el grado de incertidumbre sigue siendo "excepcionalmente elevado", por lo que continuará manteniendo las expectativas de inflación "firmemente ancladas en niveles compatibles con su objetivo a medio plazo"

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