El Banco Central K estudia ahora flexibilizar créditos

Reconocen falta de inversión en industria y presión inflacionaria. Sostendrán dólar y tasas
El Banco Central, ya en la era post-Redrado, se embarcará en un objetivo inmediato destinado a llevar «tranquilidad al público», según la definición de uno de los directivos fieles al kirchnerismo dentro de la entidad. La idea es evitar que se muestren ante los mercados y el sistema financiero, al menos por unas semanas más (quizá durante todo febrero), alteraciones importantes en el valor del dólar, las tasas de interés, la política crediticia y las regulaciones bancarias. La única intención con la que se trabajará es la posibilidad de continuar reduciendo las tasas de interés y extendiendo los plazos en las licitaciones de Nobac, Lebac y Letes en general que se realicen durante febrero. Sólo después que los mercados asuman la nueva situación y el sistema financiero se convenza de que no habrá cambios bruscos con la dirección de Miguel Pesce y el resto de los directores -si es que éstos son confirmados para continuar en el cargo hasta setiembre-, comenzarán a delinearse nuevas metas, más cercanas al «modelo presidencial». Concretamente, se sondeará la posibilidad de flexibilizar las regulaciones para que los bancos aumenten los créditos destinados a las pequeñas y medianas empresas industriales. Según los directores y economistas K de la entidad, existe un cuello de botella en la capacidad instalada de las empresas industriales por falta de inversión y de crédito, lo que provocaría presiones inflacionarias.

La forma en que la entidad se manejará los próximos meses sin Redrado en la entidad fue el tema principal de la reunión de directorio de ayer, la segunda de la era de Pesce luego del encuentro del lunes pasado, donde se resolvió cómo encarar la licitación de Nobac y Lebac del último martes. El de ayer fue entonces el primer encuentro de agenda del directorio, con Pesce como responsable, y con Sergio Chodos, Arnaldo Bocco, Carlos Sánchez y Gabriela Ciganotto como integrantes de la mayoría kirchnerista. También estuvieron presentes Carlos Pérez y Zenon Biagosh, los dos directores que se mantuvieron fieles a Martín Redrado, a los que, por ahora, y por palabras de los propios directores K, no se los removería del cuerpo. El caso Biagosh es menos complejo, ya que en setiembre vence su mandato. El problema mayor es el de Pérez, ya que es director desde hace dos años, y aún restarían otros cuatro para que termine su mandato. Por ahora no hay bajadas de línea desde Olivos para que se avance en su remoción, pero al menos dos directores K enviarían mensajes al matrimonio presidencial para que Pérez, al menos por ahora y si no renuncia por su propia voluntad, continúe en su cargo.

Situación diferente es la de Arturo OConnel, director que durante todo enero estuvo fuera del banco y que por este motivo es mirado con desconfianza por el resto del cuerpo. Hombre de confianza de Néstor Kirchner, cosechó enojos por considerar como una falta de apoyo a sus compañeros el haber estado ausente durante el affaire Redrado. Dicho más gráficamente por un director K, «le sacó el c... a la jeringa», al permanecer fuera del país en los momentos de tormenta. Igualmente fue defendido por el ex presidente ante Pesce, al asegurarse desde Olivos que cumplió en silencio y desde Europa con ciertas misiones especiales que le encomendó personalmente para atacar a Redrado mediáticamente.

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