El Banco Central dice que no habrá una invasión de productos chinos

Por: Daniel Fernández Canedo

Redrado afirma que el acuerdo con China es un reaseguro para fortalecer la política cambiaria.

"Es como si te llaman de tu banco y te dicen que tenés abierta una línea de crédito para usar cuando quieras. La tenés, pero eso no implica que necesariamente la vayas a usar".

Así un funcionario del Banco Central intentaba graficar el alcance del acuerdo que negoció Martín Redrado con el banco central de China.

La operación conocida como "swap de monedas" consiste en que la Argentina puede conseguir hasta el equivalente a 10.000 millones de dólares, pero en yuanes, y China hasta 38.000 millones de pesos.

El acuerdo todavía no está firmado pero desató una ola de protestas entre los industriales, que embistieron contra Redrado.

Interpretaron que ese financiamiento serviría para pagar importaciones. Y que eso podría poner a la industria al borde de una invasión de productos chinos.

La tensión llegó al máximo nivel del Gobierno (ver página 20), lo que obligó al Banco Central a una fuerte campaña de esclarecimiento.

Un "paper" que circuló ayer entre economistas y empresarios dejaba en claro que este financiamiento no se destinará a comprar productos chinos sino a enfrentar la inestabilidad de los mercados.

Decía: "Estos mecanismos están dirigidos a brindar liquidez para aumentar la capacidad de cada Banco Central para hacer frente al escenario de fuerte volatilidad financiera".

Redrado deberá salir al ruedo para ratificar que no están abriendo la puerta a la catarata de productos chinos.

Así, calmará los nervios de muchos empresarios y de los políticos oficialistas, que en los próximos tres meses intensificarán la campaña electoral.

Pero se entiende el porqué de cierta confusión en la difusión de un acuerdo que puede tener ventajas.

Decir que se busca la posibilidad de un "swap" chino es mostrar que se intentan encontrar reaseguros para la estabilidad financiera.

La visión oficial el acuerdo con China es pura ganancia. Como el yuan es más fuerte que el peso, el balance teórico del Banco Central mejorará.

Pero este dinero no es de libre disponibilidad. Y si en algún momento la Argentina decidiese usar esa línea para conseguir dólares, necesitará previamente la autorización de China para hacerlo.

En el fondo, el Gobierno está diciendo que "no sólo tengo 46.500 millones de dólares que representan más del 66% de todos los pesos que tienen los privados, sino que también, en un caso límite, puedo usar los yuanes para cambiarlos por dólares".

Si bien los yuanes no formarán parte de las reservas, "podrán ser eventualmente utilizados para realizar operaciones financieras"

De esta forma, si bien el Banco Central despeja la idea de que pueden servir para pagar importaciones chinas, pone sobre la mesa la que viene siendo la madre de las preocupaciones oficiales: el mercado cambiario.

Sin estridencias pero en forma constante, en los últimos días continuó la tendencia a dolarizarse de parte de los ahorristas.

Desde el lunes el Banco Central debió vender unos 400 millones de dólares para abastecer la demanda de divisas y recién ayer, sobre el final, logró doblegar la corriente compradora.

Un dato a favor de la estabilidad es que la baja en los depósitos es moderada. Pero hay un cambio en la composición.

Mientras bajan los plazos fijos en pesos, suben los de dólares.

Los depósitos en dólares que hace un año representan 10% del total , ahora son el 19%.

El 33% de los depósitos de los minoristas hoy están en dólares.

Es por eso que se entiende la jugada de Redrado.

Por un lado, toma nota de la tendencia a pasarse a dólares de parte de los ahorristas.

Por el otro, sabe que los tiempos de campaña electoral requieren un dólar quieto para mantener en calma los ánimos económicos.

La jugada china fortalece las posibilidades del Banco Central por el simple hecho de que el yuan es más fuerte que el peso. Y se abre una puerta para conseguir fondos en caso de necesidad.

Entretanto, el mercado sigue esperando los dólares de la exportación de soja, que todavía no llegan con la fluidez que parte de los operadores esperaban.

El Gobierno cree que los productores pueden estar reteniendo granos, alentados por la suba de la soja de los últimos días en el mercado internacional.

Frente a eso, los funcionarios creen que no tienen muchas más opciones que aquietar al dólar algunos días.

En marzo, el dólar en la Argentina subió 4,4% y fue una de las mejores alternativas de colocación financiera.

Dejar flotando la idea de que ese resultado puede repetirse no luce atractivo para un Gobierno que quiere ganar las elecciones.

Lo que necesita ahora la estrategia oficial es calma. Y a falta de dólares, pueden ser buenos los yuanes.

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