Banco do Brasil buscará el control del Patagonia con una mayoría accionaria

Contratada por los brasileños, la consultora PWC ya trabaja diariamente en las oficinas del banco local para llevar adelante el due dilligence. Una fuente confirmó que las negociaciones se dirigen hacia una adquisición mayoritaria
No pecará de fantasioso quien empiece a imaginar, para los próximos meses, una leyenda verde-amarela sobre lo más alto de la histórica torre de Avenida de Mayo y Chacabuco, el gran ícono financiero que siempre tuvo la city porteña y que, en junio pasado, el Banco Patagonia compró al HSBC. Las negociaciones que habían iniciado a mediados del año pasado los ejecutivos del Banco do Brasil y el Patagonia tomaron un rumbo más firme en la primera parte de 2010, con destino a un objetivo que parece prácticamente ineludible: la adquisición mayoritaria de la institución que presiden los argentinos Jorge y Ricardo Stuart Milne, que permitiría a los brasileños obtener el control sobre la entidad local, y que descartaría de plano una "alianza estratégica" entre ambas compañías como se había sugerido en un principio.

"Es una adquisición, más que una alianza", comentó a este diario un ejecutivo del sector que mira desde un lugar privilegiado la operación. "Y en mi opinión, se puede considerar que la compra está hecha, porque el Patagonia es una entidad que tiene buenos números, que tiene solvencia, y que está muy bien en su situación patrimonial. Lo que se conversa hoy es el precio. Pero eso no es tan relevante si se considera que, incluso pagándose bien, el valor del Patagonia es ‘nada’ en relación al coloso financiero que es el Banco do Brasil", agregó.

Durante enero se multiplicaron las reuniones en el piso 14 del edificio que el Patagonia tiene en Florida y Corrientes. Allí los especialistas de la consultora PriceWaterhouseCoopers, que fueron contratados por los brasileños a principios de diciembre, trabajan diariamente en el due dilligence, y confeccionan los balances de cierre para la posible adquisición.

Los empleados no dejan de sorprenderse con la revolución que en el último tiempo provocaron, puertas adentro, los avances de la operación. "Piden informes a cada área, revisan los números contables. Se está desarmando el piso 7 de un edificio, de arquitectura y mantenimiento, y se empezaron a imprimir manuales de procedimiento que hasta el momento no existían. Había muchas normativas sueltas, que ahora se empezaron a organizar porque es algo que tienen que mostrar a los compradores", cuenta un banquero.

Se nota algo más de calma en la línea de gerencia del banco, que a fines del año pasado había mostrado cierta inquietud ante el avance de las operaciones. Y es porque hoy se descuenta que, para continuar el negocio, el Banco do Brasil va a necesitar del management local que pilotea actualmente la institución. "Acá en la Argentina no tienen estructura, con lo cual no va a haber duplicación de tareas con la adquisición", comentó a este diario una fuente.

Lo más difícil de precisar es, por estos días, el porcentaje de compra que decidirán los brasileños y el valor que estarán dispuestos a desembolsar. "Es probable que se adquiera una porción mayoritaria que le permita el control: entre un 70% y un 80% de la entidad, para dejarle el resto a un grupo minoritario. Al fin de cuentas, debería ser cualquier cosa superior al 50%, que le permita a los brasileños el gobierno de la compañía, pero con una opción de compra", contó un analista.

Una fuente del Banco do Brasil estimó que es muy posible que en las próximas semanas se dé a conocer algo oficialmente.

Mientras tanto, el mercado bursátil no detiene su industria de rumores, y las acciones del Patagonia ya cotizan a $ 3,77, un 30% por encima del valor que tenían poco antes de que El Cronista publicara la primicia. "Se especula con que el Banco do Brasil podría pagar entre dos o tres veces el valor libro", comentó un operador que sigue de cerca la acción. El valor libro, que hoy es de 2,30, resulta de dividir el patrimonio neto de la entidad (de $ 1.721 millones) por la cantidad de acciones que tiene flotando en la plaza (748 millones). Con todo, se considera que para el caso de que finalmente se concrete la operación, la capitalización bursátil del banco actuará como un piso en la oferta de los brasileños: unos $ 2.820 millones.

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