Un baldazo de agua fría para el vernismo

La designación de Gustavo Fernández Mendía como ministro de Bienestar Social generó un nuevo frente de conflicto en el oficialismo: al vernismo el nombramiento le cayó como un baldazo de agua fría y aunque el mal trago fue disimulado con el silencio público, en la intimidad el pase de facturas se dará más temprano que tarde.
Ayer, ante una consulta sobre el tema, Fernández Mendía dijo que "Verna nunca se inmiscuyó" en las decisiones de gobierno.

Los intendentes, núcleo duro de la Plural, confiaban en las últimas horas de la semana anterior en que Jorge decidiera que Marina Cahais, jefa comunal de Arata, fuera la ministra.

Creen que ese es un cargo que les pertenece, si se respetara la distribución de fuerzas de acuerdo al peso político de cada sector interno del PJ.

Pero el gobernador se cortó solo: resolvió a su modo, sin consultas previas, y sin tomar en cuenta ni al presidente de su línea interna ni al presidente del PJ, Rubén Marín.

Según fuentes cercanas al oficialismo, Jorge tenía pensado contactarse con Verna ayer. Ese encuentro o diálogo telefónico se iba a dar sin un ministro designado todavía. Pero el jefe del Ejecutivo apuró los trámites el fin de semana y difundió los nombramientos de las nuevas autoridades.

Es un misterio si de todos modos existió la charla con Verna.

El vernismo había logrado el año pasado el nombramiento de Cristina Regazzoli como ministra. Si bien el jorgismo alguna vez quiso contarla como propia, la diputada nacional electa nunca abandonó su llegada directa al vernismo: había sido jefa de despacho, luego nombrada subsecretaria general de la Gobernación, cuando Juan Ramón Garay, uno de los hombres más confiables de Verna, y ahora jefe de los diputados del PJ, era secretario general de la Gobernación.

Tal como publicó El Diario en su edición del domingo, el nombramiento de Fernández Mendía por parte de Jorge es la evidencia de una decisión: rodearse de sus soldados más leales. El "todoterreno" jorgista es uno de sus hombres del riñón. Y no es un secreto que el Ministerio de Bienestar Social es un sitio clave no sólo por el generoso manejo presupuestario, sino por el posicionamiento político que significa para su responsable.

El vernismo puro soñó con un regreso con gloria a los buenos tiempos: sonó el nombre de Sergio Ziliotto -que ya fue ministro del área-, se tiró al voleo el del subsecretario de Trabajo Marcelo Pedehontaá y en las últimas horas habían elegido la más presentable postulación de Cahais, quien fue candidata a diputada.

La estrategia de Jorge toma en cuenta el futuro de su espacio: en 2011 hay elecciones generales y cada sector está jugando sus fichas. El gobernador sabe que Fernández Mendía es uno de los dirigentes políticos mejor vistos dentro del justicialismo local y por la comunidad, al menos santarroseña. Tiene chances de ser candidato a intendente con el objetivo que desvela al PJ pampeano: "recuperar Santa Rosa". Su paso por la intervención, después del desastre de Juan Carlos Tierno, dejó un recuerdo al menos satisfactorio.

Así como el vernismo ya está trabajando en esa ambición (Ziliotto quedó como presidente del Consejo Local de Unidades Básicas) Jorge no quiere seguir perdiendo terreno en una interna en la que aparece tironeado por los dos grandes caudillos del peronismo. Pero esta vez, ni les pidió permiso.

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