Una bala menos en una guerra que crece

Es probable que la fallida consulta popular que Daniel Giacomino imaginó para el 28 de junio hubiera tenido incidencia política en los resultados locales de la elección legislativa.

Por Virginia Guevara.

También es posible que la amenaza de una respuesta masiva en contra del nivel del gasto salarial hubiera atemperado por unos días la prepotencia creciente que exhibió el Suoem en estos nueve días de guerra urbana.

Pero lo que es seguro es que la consulta hubiera sido inocua de cara al conflicto de fondo que paraliza al municipio desde hace años: la excesiva cantidad de recursos que se destina a sueldos.

Desde el Palacio 6 de Julio, aseguran que sólo se buscaba legitimar la decisión de reducir al 50 por ciento del total esa tajada salarial que hoy se parece mucho a la torta entera de los fondos municipales. Es la proporción que rigió los números durante los años en que la ciudad fue capaz de mejorarse a sí misma, y la que rige a casi todas las ciudades razonables.

El problema es que, hasta ahora, nadie en el municipio dijo cómo se puede lograr eso en Córdoba. Si la ciudad está paralizada desde hace nueve días por un recorte de adicionales que representa menos del cinco por ciento de la masa salarial, es inimaginable lo que provocaría el Suoem si se intentara el recorte necesario para limitar a sueldos la mitad de los recursos.

Con la caída de la consulta, la gestión Giacomino perdió una bala en medio de una guerra. No mucho más que eso. La gran duda es cuántas más le quedan. Y hasta dónde llegará el Suoem en el uso de su poder de fuego.

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