Bajo rating de Massita en los televisores de Olivos.

Bajo rating de Massita en los televisores de Olivos.
La excusa es que se dedica full time al canje de deuda, cuyo resultado comunicó anoche en soledad. Su ausencia fue notoria en todos los actos que encabezó Cristina esta semana.
La excusa es que se dedica full time al canje de deuda, cuyo resultado comunicó anoche en soledad. Su ausencia fue notoria en todos los actos que encabezó Cristina esta sNo le muestres estas encuestas a Massita, le dijo Néstor Kirchner a Ricardo Rouvier. El ex presidente acababa de recibir un trabajo del consultor con números desfavorables. Pero, más que el escenario electoral, le preocupaba la actitud de su jefe de Gabinete, la forma en que éste utilizaría la información en los medios. Esa desconfianza se reveló de manera palmaria hace diez días, cuando luego de una fuerte disidencia sobre cómo llevar adelante el conflicto del campo decidió ponerlo en el freezer y discontinuar su aparición en los actos oficiales y en los medios.

Massa lleva más de una semana sin tomar contacto con las radios. No es poco para quien promocionó un gobierno de puertas abiertas, se arrogó la idea de la primera conferencia de prensa de Cristina y se presentó en sociedad como la flamante espada oficial en materia de comunicación.

La gota que rebasó el vaso fue la jugarreta oficial de difundir detalles del encuentro reservado entre el ministro de Planificación, Julio De Vido, y el titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati. Massa se preocupó en hacer conocer su discrepancia con ese endurecimiento de las negociaciones. Echó nafta a una relación que ya venía a los chispazos.

Hasta acá llegamos con Massita, dijo Kirchner en una de sus conocidas rabietas, según contó a Crítica de la Argentina un asiduo concurrente a la residencia de Olivos.

El ex presidente dejó al funcionario fuera del acto que realizó el martes en San Fernando como parte de campaña proselitista. Participó, en cambio, Florencio Randazzo. Un clásico de los mentideros políticos es difundir la vocación del ministro del Interior para ocupar la jefatura de Gabinete.

Massa se sintió relegado en las negociaciones con el campo, algo malo para su afán de protagonismo pero no tan malo si se tiene en cuenta que la guerra gaucha ya eyectó a Martín Lousteau del Ministerio de Economía, a Alberto Fernández de la jefatura de Gabinete, y a Javier de Urquiza de la Secretaría de Agricultura.

El ostracismo del jefe de Gabinete es materia de especulaciones periodísticas desde hace dos días. La agencia DyN consignó el jueves que Massa “ha contribuido a alimentar los corrillos, ya que cerró todos los canales informativos y ha desaparecido, voluntaria o forzosamente, de la escena pública, sobre todo en actos oficiales en los que su figura era esperable”.

El funcionario no estuvo en público en ninguno de los actos que esta semana presidió Cristina. Ni siquiera en el del lunes, cuando se anunció un aumento para jubilados. Massa raramente se perdería ese evento si se tiene en cuenta que fue durante años titular de la ANSeS y que dejó la posta en manos de su amigo y compinche Amado Boudou.

La evidente ausencia mediática tiene una carga simbólica de peso que no puede soslayarse en política. Ocurre, además, en vísperas del envío de una nueva Ley de Radiodifusión al Congreso. Cristina seguramente lo anunciará mañana, en la apertura de las sesiones extraordinarias, y será la frutilla del postre de la batalla kirchnerista con Clarín.

Kirchner mantuvo estos años una relación oscilante con ese grupo. Al dar su portazo, Alberto Fernández lo increpó por no mejorar el vínculo con la empresa de mayor incidencia en la agenda mediática del país. Massa, quien lo sucedió en el cargo, continuó esa línea y por ello recibió del ex presidente el mote de “Rendito”, en alusión a Jorge Rendo, CEO de Clarín.

El funcionario estuvo trabajando en silencio a lo largo de la semana. Recibió al titular del Banco Central, Martín Redrado, y también al banquero Jorge Brito, con quien mantiene una excelente relación. Ayer mismo Massa pensaba anunciar en conferencia de prensa los resultados del canje de préstamos garantizados (ver página 7), tarea a la que se abocó denodadamente. Pero la conferencia se suspendió.

“Ojo que cuanto más nos alejamos de Kirchner, mejor medimos”, dijeron a Crítica de la Argentina en su círculo áulico para restarle importancia a una coyuntura inconveniente.

Massa se regodea ante los periodistas diciendo que volverá a la intendencia de Tigre, donde tiene uso de licencia. No ya como producto de un confinamiento sino como resultado de una elección propia. “La posibilidad de irme siempre está, pero yo no lo veo como algo inminente. Igual, soy intendente de Tigre”, suele confiarle el jefe de Gabinete a sus hombres más cercanos.

No obstante ello, Massa aparece como un número puesto en la boleta K para la provincia de Buenos Aires. ¿Si el ex presidente le pide integrar la lista de candidatos a diputados nacionales tiene margen para decir que no?

Las encuestas dicen que el jefe de Gabinete mide bien y Kirchner no escatimaría en castigarlo con una candidatura que, a la vista de la gente, se presentaría como un premio. Es el mismo tipo de salida elegante que ya pensó para la ministra de Salud, Graciela Ocaña, otra funcionaria poco afecta al encolumnamiento ciego.emana.

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