Bajó la presencia y el entusiasmo en los cortes del agro

Bajó la presencia y el entusiasmo en los cortes del agro
Hubo alto acatamiento al paro, pero menos gente en las rutas; festejos en el Gobierno
Aunque con alto acatamiento y presencia en una cantidad muy importante de localidades -entre 60 y 100 puntos estratégicos-, el nuevo paro del campo careció del componente multitudinario que caracterizó a las movilizaciones históricas del año pasado.

Los ruralistas -acostumbrados a varias décadas de escasa convocatoria gremial de las entidades- no ven nada de especial en esta menor asistencia de los chacareros a las movilizaciones, pero para el kirchnerismo es un signo de debilidad del único sector empresario que se animó a enfrentarlo. Hasta en la sociedad urbana, que ve el conflicto agropecuario desde afuera y hasta ahora con cierta simpatía hacia el agro, se percibe la menor participación.

"Termínenla con los actos. Tienen que quedarse con lo que lograron en Rosario y el Monumento de los Españoles", le aconsejó al presidente de la Sociedad Rural, Hugo Luis Biolcati, el líder de la Unión Argentina de Empleados Rurales y Estibadores (Uatre), Gerónimo Venegas, amigo del secretario general de la CGT, Hugo Moyano, pero firme aliado de la Comisión de Enlace. Fue después del acto en Leones, Córdoba, y antes de la última convocatoria, en Armstrong, Santa Fe, donde se reunieron menos de 5000 personas.

Son varias las razones que merman la participación de productores en el reclamo que desde hace mucho más de un año los tiene como protagonistas principales. La primera es el cansancio de gritar en medio del desierto durante más de tres años sin la más mínima respuesta del Gobierno. Se comprende que así sea si se tiene presente que las primeras escaramuzas con el matrimonio gobernante datan de fines de 2005, y que esos choques derivaron en una batalla inaugural en marzo de 2006, cuando el entonces presidente Néstor Kirchner prohibió las exportaciones de carne. Antes de la resolución 125 ya se habían sucedido tres paros agropecuarios.

De las medidas anunciadas por la presidenta Cristina Kirchner y los ministros de Interior, Florencio Randazzo, y Producción, Débora Giorgi, en los últimos cuatro meses, muy pocas se pusieron en marcha.

El muy promocionado diferimiento impositivo por la declaración de la emergencia agropecuaria nacional aún no se aplicó; el precio del trigo sigue por debajo de lo que debería en función de las cotizaciones internacionales y las exportaciones de carne y granos -con la sola excepción de la soja- siguen restringidas.

La segunda razón está relacionada con el actual período de cosecha gruesa. La falta de lluvias afectó a casi todas las zonas productivas y su efecto se percibe en los menores rendimientos que ya se perciben también en la soja.

Los productores están más pendientes de lo que pasa tranqueras adentro, en lo que "se les va la vida" -como sostuvo el viernes el presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi- que en ir al "corte" a continuar con el reclamo.

Temores

La tercera razón responde principalmente al amedrentamiento y el temor a represalias. Cuando arrancó el último paro, que fue el décimo desde que gobiernan los Kirchner, en varios lugares del país -como Paraná, Saladillo, Leones y Gualeguaychú, entre otros- personas que se identificaron como miembros del Sindicato de Camioneros, de Hugo Moyano, amenazaron abiertamente a los productores con represalias si seguían en las rutas.

A eso hay que sumarle la situación de indefensión que se generó en las rutas tanto para protestantes como para transeúntes por la decisión del gobierno nacional y de sus aliados de Entre Ríos, Chaco y La Pampa de retirar la Gendarmería y las policías provinciales.

Pero hay una cuarta razón que engloba a las anteriores, y es que el campo -tanto los productores como sus dirigentes- apuesta abiertamente a una derrota electoral del kirchnerismo que modifique las mayorías en el Congreso y permita abrir por allí un camino para alcanzar los objetivos del reclamo: apertura de exportaciones -y no sólo de materias primas, también de bienes agroindustriales-; transparencia en los mercados de hacienda y granos, y una baja de la presión tributaria que empiece por las retenciones.

Con menos fuerza

* Cansancio: los productores alegan que se cansaron de protestar durante tres años sin recibir respuestas del Gobierno. Muy pocas de sus demandas fueron satisfechas.

* Amenazas: el miedo fue otro factor que alejó a los chacareros y productores de las rutas. La presencia de los camioneros que responden a Hugo Moyano crearon un clima de tensión.

* Elecciones: resignados a no obtener respuestas de la administración Kirchner, el campo apuesta a una derrota del Gobierno que lo obligue a atender las principales demandas del sector.

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